Partido muy esperado por todos; edición especial en la NBA, se conmemoró a Martin Luther King, lo que es igual a día festivo en los Estados Unidos, por tanto, tuvimos partidos de #NBA desde las siete de la tarde en España. El plato principal de este peculiar menú, era sin duda alguna la reedición de las pasadas finales de la NBA, Golden State Warriors y Cleveland Cavaliers volvían a enfrentarse tras la victoria de los Cavaliers en el pasado enfrentamiento el día de Navidad. Esta vez, los Warriors se tomaron su venganza y los Cavaliers se llevaron una derrota humillante en territorio enemigo.

Los Warriors no dieron margen a unos Cavaliers que no consiguieron ponerse por delante en ningún momento del partido.

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Lo de Golden State fue una auténtica exhibición de #Baloncesto en la que todos fueron partícipes. Contaron con una aportación muy importante del banquillo que permitió jugar a sus anchas a los cuatro fantásticos de la Bahía de San Francisco.

Stephen Curry consiguió anotar cinco triples, terminando con 20 puntos en total con 11 asistencias, Curry se redimió tras haberse borrado del último partido disputado el día de Navidad, y consiguió dejar a los Cavaliers con un palmo de narices. Kevin Durant estuvo muy activo tanto en defensa como en ataque. Consiguió varias jugadas defensivas claves sobre LeBron James, al que consiguió taponar en repetidas ocasiones. 21 puntos para el alero de Texas. Klay Thompson fue uno de los nombres más destacados del partido, funcionó a la perfección el francotirador, y gracias a sus triples, se convirtió en el máximo anotador del encuentro con 26 puntos.

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Por último, Draymond Green volvió a mostrar su autoridad con un triple-doble, 11 puntos, 12 rebotes y 11 asistencias con 5 tapones. Green apunta a llevarse el premio a jugador defensivo del año y anoche, consiguió anular por completo tanto a LeBron James como a Kyrie Irving.

Los Warriors pasaron por encima de unos Cavaliers que no pudieron hacer nada. No tuvieron piedad, mostraron su carta de presentación a la liga, demostrando que, actualmente, cuentan con el mejor equipo de la NBA. La corona está en San Francisco.