Un ciudadano de Reus, es acusado por el Ministerio Público a una pena de prisión por saltarse el confinamiento domiciliario el pasado año con reincidencia y conocimiento. El individuo fue pillado rompiendo el confinamiento hasta 11 veces, que tenga constancia la policía, aunque se sospecha que pudieron ser más. La Fiscalía pide hasta un año de prisión a este hombre por un caso de supuesta desobediencia grave contra el Real Decreto 463/2020 sobre el Estado de Alarma , ya que conociendo las medidas y a pesar de que las Fuerzas de Seguridad se las recordaban a diario, seguía incumpliendo lo ratificado por la Ley respecto a la movilidad en el mes de marzo de 2020.

Incumplió el confinamiento más de 11 veces en un mes

Este hombre de 43 años tendrá que comparecer en los juzgados de lo penal de Reus por haber incumplido reiteradamente las medidas de contención decretadas por el gobierno para la reducción de contagios por la pandemia del Covid-19. En el escrito de acusación se detalla que circulaba con total libertad por la vía pública e incluso bebía alcohol en la calle, aunque nunca interpuso fuerza contra los agentes. Cuando era preguntado por los agentes de las Fuerzas de Seguridad, el ciudadano alegaba que era ''un ciudadano libre'', que ''había salido a disfrutar del día'' o que ''no sabía qué hacer en casa''. En otras ocasiones simplemente decía que ''había salido a tomar una cerveza o un refresco'', incluso en una ocasión lo encontraron en un banco bebiendo una botella de cerveza.

Un año de prisión por incumplir el confinamiento reiteradamente

Las dos primeras infracciones fueron el día 20, con horas de diferencia, por lo que el desconocimiento de la ley no podría ser un atenuante en su defensa. Por otra parte, su entrada en prisión queda en el aire, ya que la ley contempla hasta dos años la posibilidad de la suspensión de la ejecución de la pena, dependiendo de la situación legal del acusado, que según se conoce, sí que tiene antecedentes penales aunque no computarían con este tipo de delito.

Por otra parte, se conoce también que se trata de un ciudadano que estaría residiendo en nuestro país de forma irregular, algo que podría complicar su situación si no opta por regularizarla antes de que se ponga en marcha la fase de la vista oral.

Se le acusa de desobediencia con varios agravantes ya que en menos de un mes, la Guardia Urbana y los Mossos D'Esquadra atestaron 11 infracciones por las cuales ahora, paradójicamente podría estar en juego la privación de su libertad.

Además las Fuerzas de Seguridad del Estado afirman que le explicaban a diario la situación y las medidas a las que debía obedecer y cuando se marchaba volvía a reincidir al día siguiente.