Después de las declaraciones que diese el consorte español el 3 de octubre en contra del referéndum, el Ayuntamiento de Gerona decidió retirarle el apoyo. De ahora en adelante el rey Felipe VI no podrá desarrollar este tipo de eventos en la ciudad de Catalunya.

Debido a este contratiempo el monarca tuvo que cambiar el lugar los premios Princesa de Girona. La nueva ubicación es el municipio de Vilablareix, el Espai Mas Marroch.

Todos en contra y ninguno a favor

El Rey Felipe VI fue acompañado solamente de la reina Letizia y el ministro Pedro Duque en la entrega de premios. Debido a que los representantes del Gobierno decidieron no asistir, ni siquiera lo acompañaran los representantes de los consistorios correspondientes.

Los líderes del Ayuntamiento de Gerona declararon al monarca persona non grata.

Así mismo el alcalde de dicho municipio compartió la opinión del Ayuntamiento [VIDEO], expresando que no era bien recibido en el lugar. Con esa declaración se reafirmaba la negativa a la celebración de entrega de premios en el Auditorio de la Feria de la ciudad. A pesar de que al día siguiente se celebraba el encuentro anual de Rescatadores de talentos, la decisión no tenía marcha atrás.

Los representantes de Gerona no serían los únicos que evitasen compartir con el representante de la corona española. Puesto que el presidente de la Generalitat [VIDEO]ya había anunciado que participaba de los Juegos Mediterráneos, solo para no dar la espalda a Tarragona, pero no porque quisiera apoyar al rey Felipe VI, ya que admitió que este sería el último acto que compartiría junto al monarca.

Actos que coinciden

La misma noche que el consorte real se disponía a dar su intervención, se llevaba a cabo en Caldes de Malavella la inauguración de la plaza 1ero de octubre. Allí se proyectaraba un vídeo con el fin de transmitir a los asistentes un mensaje del presidente Carles Puigdemont. Esto sería un abreboca para las situaciones que se desencadenarían posteriormente.

Con las palabras previas de Quim Torra estaba determinado que ningún miembro del Govern compartiese ambientes con el rey. Sin contar que tampoco estaba invitado a sus actos, aparte de abandonar la presidencia de los premios de Gerona. Todo esto colocaba al consorte en una posición bastante difícil, la cual estaba enmarcada en un ambiente de hostilidad.

Donde al parecer nadie estaba dispuesto a dar su brazo a torcer y los conflictos no cesaría. Por lo que hasta el momento solo queda esperar el transcurrir del tiempo y que lleguen a un entendimiento beneficioso para ambas partes, de cualquier forma la balanza se inclinaría hacía el lado indicado.