La muerte en directo de la periodista Christine Chubbuck ha sido objeto de discusiones en el campo periodístico. No obstante, la llegada al cine de dos películas contando su vida, especialmente los últimos meses, ha generado una curiosa necesidad de saber qué pasó con las imágenes.

Christine se quitó la vida públicamente, frente a miles de espectadores. Sin embargo, lo hizo en una época donde la hiperconexión no era habitual, por lo que es prácticamente improbable que alguien haya grabado eso en su casa y de hacerlo, que el paso del tiempo vuelva inservible el material guardado.

Corría 1974, nadie hablaba de ordenadores, ni internet, pocos días después del fallecimiento de Christine la familia intimó a la cadena televisiva donde ella trabajaba a darle la cinta de aquella fatídica noche. Hasta hace muy poco, se creía que solo la madre de la periodista tenía ese registro, documento que hasta la propia familia Chubbuck desconoce el paradero, tras morir la madre de Christine.

El documental Kate Plays Christine sugiere que el dueño de la emisora para la que trabajaba la joven guardó una copia de la muerte, que luego heredó su mujer. Se cree que la viuda entregó este material en custodia al despacho de abogados de la familia, tras varios intentos por deshacerse del vídeo.