Leyendo a Sigmund Freud, padre del psicoanálisis, un articulo titulado El Malestar en la cultura pienso ¡100 años no son nada! Dados los recientes sucesos de violencia a nivel mundial parece que las palabras del psicólogo siguen vigentes. La actualidad y vigencia del texto hacen que me olvide de la fecha en que fue escrito: ¡1930!

Al preguntarse ¿Qué es lo que los hombres esperan de la vida, que pretenden alcanzar en ella? Freud responde: "Es difícil equivocar la respuesta: aspiran a la felicidad, quieren llegar a ser felices, no quieren dejar de serlo".

Y plantea que el desarrollo cultural exige una serie de sacrificios, ya que implica relaciones entre gran número de individuos. No se conforma con vínculos de unión sino también se procura que los integrantes de la comunidad estén ligados mutuamente con lazos libidinales.

Uno de los principios la sociedad civilizada es: “amarás al prójimo como a ti mismo” Freud explica la inconveniencia de dicho argumento; ese ser extraño es ante mí alguien que no siempre será digno de mi amor, puede ser alguien que, con toda sinceridad, puede obtener mucho más mi agresividad y odio.

El ser humano no es siempre tierno y carente de amor, sino un individuo que cuenta en su disposición innata buena parte de agresividad. “El hombre es un lobo para el hombre”.

El prójimo no es sólo un posible colaborador, también puede ser alguien en quien satisfacer la cólera innata. Dada esta elemental hostilidad entre los hombres, la sociedad que pretende la civilización se ve asiduamente bordeando la desintegración.

La cultura debe realizar muchos esfuerzos para poner obstáculos a las tendencias agresivas del ser humano. Freud considera que si la cultura requiere tantos sacrificios, no sólo a la sexualidad, sino también a las tendencias hostiles, se entenderá mejor por qué al hombre le resulta tan difícil obtener en ella la felicidad. El hombre civilizado ha intercambiado en la civilización una parte de posible felicidad por una parte de seguridad.

En la perspectiva de Freud, “el destino de la especie humana será decidido por la circunstancia de si, y hasta qué punto, el desarrollo cultural logrará hacer frente a las perturbaciones de la vida colectiva emanadas del instinto de agresión y de autodestrucción”.

Y ve en su época un peculiar interés porque dice que hoy el ser humano ha llevado tan lejos su freno sobre la naturaleza que no le será difícil exterminarse los unos a los otros.

Y es importante destacar que lo escribe en momentos en que la amenaza de Hitler ya estaba muy presente… Con lo que toma un matiz tristemente presente en la actual violencia y atentados de unos contra otros que estamos viviendo en nuestros días, el malestar actual.

Concluye que sólo nos queda esperar que Eros(el amor, la vida, lo opuesto a Tánatos que es la muerte), despliegue sus fuerzas para ganar la lucha con su no menos inmortal adversario.

Pero se pregunta ¿Quien podría augurar el desenlace final?

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