El pasado 22 de mayo, la plataforma Netflix estrenaba “Control Z”, una nueva apuesta en Series de instituto muy cercana al estreno de “Yo nunca”, que veía la luz un mes antes, el 27 de abril. De esta manera, otra serie mexicana consigue triunfar en Netflix tras el rotundo éxito de "La Casa de las Flores".

Éxito en Netflix

Una red de chantaje se gesta en el Colegio Nacional, un colegio mexicano para jóvenes con dinero. Así, Control Z se percibe como una mezcla entre Élite, Gossip Girl y Por trece razones con un pretencioso toque de Black Mirror, debido al peso que tienen la tecnología y las redes sociales dentro de la trama principal.

Sin embargo, es posible que 'Control Z' no llegue a tener la calidad que tenían estas anteriores, aunque sí se ha posicionado en el top 10 de lo más visto en la plataforma online en los últimos días. Tanto es así, que Netflix ya ha dado luz verde a una segunda temporada.

Influencias de la serie

En primer lugar, al conocer que el espacio principal donde se desarrolla la trama es un colegio para niños con dinero, lo primero que viene a la mente es relacionar 'Control Z' con la exitosa serie española 'Élite'. Esto no es un simple estereotipo, pues, aunque no todas las series de instituto tienen que ser iguales, en este caso sí se cumple, pues sería posible establecer un parecido entre cada uno de los personajes de la serie mexicana y la serie española, así como encontrar similitudes en la trama: dinero, sexo, alcohol, drogas, etc.

Por otro lado, la serie es fácilmente asimilable a Gossip Girl, pues la trama posee también el ingrediente principal que contenía la serie americana: un ojo que todo lo ve que controla todos los secretos de los estudiantes del colegio y chantajea a estos a su antojo. Este es el hilo principal en el que se sustenta la historia de 'Control Z', no obstante, este desvelador de secretos no consigue aportar el mismo flow, que tenía “la reina cotilla”.

Asimismo, puede compartir parte fundamental de la trama con la serie 'Por 13 razones', pues, del mismo modo, es una serie de adolescentes en cuyo instituto predomina el acoso. Sin embargo, esta es la única característica que tienen en común, pues ni el modo de narrar ni el devenir de los acontecimientos tienen similitud.

Por último, es posible relacionar Control Z con la recién estrenada “Yo Nunca”. En ambas series la protagonista es una chica nada “popular” cuya salud mental se ha visto perjudicada tras la muerte de su padre.

Además, las dos tienen carencias para relacionarse con el resto de jóvenes del instituto. Sin embargo, algo sucede para que al principio de la trama, la chica comience inesperadamente a ganar esa popularidad de la que carecía. Incluso, hasta el punto de conseguir tener pretendientes entre los chicos considerados populares, algo impensable para ese “tipo de chicas” en cualquier instituto medio. Este recurso, recuerda también a la serie de MTV “La chica invisible”, por lo que parece que es una técnica bastante recurrente en este tipo de series de instituto.

Todo ello, va acompañado en todo momento de una atmósfera y una estética que pretenden parecerse a la exitosa serie Black Mirror.

Temática sin contenido novedoso

En cuanto a la temática de la serie, esta tampoco ofrece un contenido especialmente novedoso, pero sí son temas de interés actual para la audiencia potencial de la serie. Por lo tanto, Control Z hace un retrato de los problemas de los jóvenes de instituto. Así, machismo, transfobia, cuernos, acoso escolar y violencia son algunos de los temas en los que indaga la serie mexicana de Netflix. Todo ello a través de un hacker que chantajea a los alumnos y alumnas con sacar sus secretos más oscuros a la luz.

No obstante, nos encontramos en Control Z con poco ahondamiento en las tramas personales, así como con poco misterio en la revelación de los secretos.

Estos se revelan desde los primeros episodios cuando la trama comienza a centrarse únicamente en encontrar al hacker. Es decir, toda la intriga y el misterio que se tejió en el primer capítulo se cae casi por completo al revelar el resto de secretos a la vez en el segundo episodio de la serie.

De esta manera, tampoco hay un excesivo ahondamiento en los personajes, que son un mero trámite para tratar todos los temas mencionados anteriormente, pero que no aportan ningún tipo de profundidad ni riqueza a Control Z. Algunos de ellos, incluso, están como simple relleno. Véase, por ejemplo, el personaje de la actriz española Lidia San José, que, fingiendo un acento mexicano bastante cuestionable, pasa sin pena ni gloria por la serie.

A pesar de todo esto, la serie consigue enganchar al espectador y aportar un leve halo de intriga que hace querer saber más de todos sus protagonistas en esa segunda temporada ya confirmada de la que estaremos pendientes.

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