Después de la pillada que ha sufrido dentro del programa (que se ha visto obligado a castigarla por haber introducido tabletas de chocolate y bombones sin permiso de la organización), la sobrina de la tonadillera Isabel Pantoja ha sido honesta con su problema de salud. Anabel asegura que su familia quiere que tome de una vez medidas con este problema que se nota en el peso y en su estado de salud.

La colaboradora de “Sálvame” ha vuelto a preocupar a su familia al tener graves problemas de ansiedad que solo es capaz de calmar a través de la comida. Y, en este caso, chocolate o con comida con grandes cantidades de calorías.

La joven se ha tomado con una sonrisa el castigo por parte de la productora

Anabel se ha tomado con mucho humor y con bastante deportividad, el castigo que le ha impuesto la organización, ya que la joven admite que ha incumplido las normas de “El tiempo del descuento” y tendrá que ir disfrazada como si fuera un chorizo para no volver a cometer este error. Pero, lo que nunca se hubiera imaginado, es que la comida se hubiera convertido en la gran protagonista de esta nueva oportunidad para la sobrina de Isabel Pantoja.

La joven, durante la entrevista con Belén Esteban, ha admitido que tiene un problema serio con la comida, su familia siempre ha sido muy consciente de que la joven tenía un problema de peso que, en una etapa de su vida, fue un verdadero infierno.

No es la primera vez que la propia Anabel Pantoja hace público y habla con sinceridad sobre sus problemas de ansiedad

Cuando sufre un ataque de ansiedad, no es capaz de controlarse. Esto le ha provocado más de un conflicto con sus compañeros de “Sálvame” y ha sido una de las causas de ser el centro de las burlas.

Anabel reconoce que recurre siempre a la comida también cuando está en su casa o en el plató en pleno directo, cuando está muy nerviosa y necesita tranquilizarse. Por eso, lo único que ha hecho dentro de la casa de “El tiempo del descuento” es seguir con un comportamiento que es habitual en ella.

Según se defendió la joven, se vio obligada a meter comida dentro de la casa solo por una razón: por supervivencia.

La joven reconoce estar muy obsesionada con la comida y decidió meter ese alijo escondido en sus botas y zapatillas, dentro de su maleta, sin informar en ningún momento a la organización. La razón era que sabía que no iba a comer lo que quería, iba a pasar hambre y ella no puede controlar la ansiedad.

Hay determinados momentos en los que la joven no puede parar de comer. Tiene una relación bastante complicada con la misma y ha llegado a tales niveles que su familia se ha preocupado por ella. Su familia es completamente consciente del problema que tiene y le ha pedido que tome medidas a lo largo de estos meses, con la esperanza de que su próximo enlace con Omar sea su mayor motivación.

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