Si los fans de los reality show que venían denunciando su orfandad desde la finalización de Gran Hermano querían leña Supervivientes 2018 se la está dando y de qué manera.

La está ofreciendo en dos distintos escenarios separados por más de mil kilómetros el uno del otro. Por un lado en Cayo Perdido, donde ya hemos visto un ataque animal a una concursante, la formación de grupitos, las primeras rencillas y las primeras rajadas [VIDEO] que pueden tener consecuencias claras en el exterior y por otro en el plató de Telecinco, donde la cosa parece haberse descontrolado y de qué manera.

Y es que, aunque galas, por ahora, solo se ha emitido la "cero", con la que empezó el programa con el tradicional salto del helicóptero, son ya dos los que ha ofrecido en directo Telecinco desde su estudio central en Mediaset España.

Como venía siendo habitual -y lo será hasta que finalice el concurso- el pasado domingo se emitía la primera emisión de Supervivientes 2018: Conexión Honduras, un espacio de tertulia que viene a ser el homólogo de "El debate de Gran Hermano". El formato, el mismo; los invitados, del mismo corte en forma de familiares y defensores; el objetivo, el de sumar audiencia a galones, el mismo.

Supervivientes se está 'salvamizando'

Es precisamente este último punto, el de "todo por la audiencia" el que ha provocado muchas críticas en parte de los seguidores de Supervivientes 2018 en las redes sociales. Y es que lo vivido en el plató de la cadena de Fuencarral en las últimas horas ha sido terriblemente esperpéntico.

Más allá de las malas formas entre unos y otros a la hora de defender sus distintos puntos de vista, lo que dejaba claro que este formato está 'salvamizándose' a cada minuto que pasa.

Fue el hecho de que el colaborador Nacho Montes, en un momento dado, y sin venir a cuento, le quitara a traición la peluca [VIDEO] a Leticia Sabater, fichaje de última hora de SV 2018 y protagonista del primer programa como ex superviviente.

El vergonzoso debate de Supervivientes 2018

Un momento de lo más bochornoso y propio de los teatrillos de las televisiones tercermundistas que provocaba que poco después la rubia de mirada distraída abandonara el plató despotricando contra todos, ya que poco antes había sido insultada por parte de Alba Carrillo, quien insinuaba que esta había venido con el pelo sucio.

Con el público mofándose de ella mientras esta se iba de allí con la peluca en la mano, Sandra Barneda, apuntándose al linchamiento, recordaba a los presentes que si alguien decidía ir al programa con peluca, que por lo menos se la sujetase correctamente. Muy triste.