Desde que el periodista de investigación Julián Fernández Cruz decidiese ahondar en la historia jamás contada de Belén Esteban, su vida ha cambiado por completo. Desde entonces, el biógrafo no autorizado de la ex mujer de Jesulín de Ubrique ha saltado a la palestra como nunca hubiera imaginado, perdiendo para siempre la tranquilidad y el anonimato para pasar a convertirse en uno de los mayores enemigos de la poderosa y mediática princesa del pueblo.

Una mujer que desde que apareciera el primero de los tres libros que componen, al menos por ahora, su biografía, no ha dejado de enviarlo a los tribunales al considerar ya no solo que éste haya vulnerado su intimidad, su derecho al honor y a su propia imagen, sino que ha mentido deliberadamente con el fin de lucrarse, por lo que su única salida era la de iniciar una serie de demandas que han tenido una última ronda, tal y como se ha venido publicando en varios medios de comunicación.

Así lo ha venido haciendo esta semana el diario catalán La Vanguardia, donde se dan nuevos detalles sobre la oleada de denuncias del entorno de la de San Blas a su biógrafo. La que ya tiene entre manos consta de 100 folios que le ha hecho llegar el juzgado de Arganda del Rey y que está firmada por el hermano de esta. El montante asciende a 162.000 euros.

En esa demanda se intenta hacer ver a los jueces que el periodista ha dañado el honor de una persona que ya no está y por lo tanto no se puede defender como es Fernando Esteban. Padre de la televisiva y del demandante. De él habría dicho que se fue de casa a fumar y que volvió una década más tarde y que de esa época habría surgido una hermana de la que la Esteban no tendría conocimiento.

Oleada de demandas del entorno de Belén Esteban a su biógrafo

Por si esto fuera poco, según entienden los abogados de Belén, en su última publicación se desliza que Andreíta podría ser de un chico con el que la copresentadora de Sálvame [VIDEO]habría estado saliendo, lo que provocaría que, en breve, según barrunta esta publicación, una nueva demanda aterrizase en el escritorio del escritor.

En esta ocasión se espera que lleve la firma de su hija y que sea ella quien demande a Julián por haber atentado contra su honor, su intimidad y su propia imagen, agregando, como se hiciera entonces, la publicidad con la que esto se hace al publicarse en un libro que tiene la intención de venderse a cuanta más gente mejor. Algo que ha llevado al periodista a esperar que se le pidan más de 300.000 euros en los próximos meses.