Antonio García Ferreras ha vivido el momento de tensión más duro en cuanto su carrera profesional. Todo ocurrió mientras ejercía su trabajo como periodista para La Sexta informando de lo que sucedía en Barcelona desde el propio Parlament. Cuando terminó la conexión en directo, cientos de personas le increparon brutalmente tanto a él como a su equipo y entre gritos los acusaron de manipulación mediática.

Antonio García Ferreras: "Nos han insultado y amenazado de muerte"

García Ferreras entró en directo en el programa Julia en la Onda, de la emisora Onda Cero, para contar lo que le sucedió, y dijo que habían sido 25 minutos desagradables y que habían estado toda la mañana trabajando desde el Parlament, contando todas las novedades, concentraciones y lo que allí sucedió, pero que al concluir el informativo, cuando salieron, había una concentración de cientos de jóvenes que comenzaron a seguirlos, a increparlos, con amenazas de muerte incluidas, y que les habían tirado cerveza, contaba conmocionado el presentador.

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Durante las conexiones de Al Rojo Vivo [VIDEO] y de La Sexta Noticias, las personas concentradas gritaban a la prensa que eran manipuladores, mentirosos y que no contaban la verdad tratando de ocultar la represión.

Ferreras, a pesar de esto, ha intentado quitarle hierro al asunto creyendo que la mayoría no ve La Sexta ni otros medios de comunicación y que tienen una visión de la agresividad que presenta Cataluña y el independentismo que les hace meterlos a todos en el mismo saco; al mismo tiempo, afirmaba que también había un lado bueno y que había gente que pidió respeto hacia este trabajo, incluyendo a los bomberos, del mismo modo que había muchas miradas de odio irracional.

Antonio García Ferreras [VIDEO] contó que se había topado con centenares de chavales dentro de una masa que se correspondía con algo fuera de lo normal y lo lógico, pero el periodista aclaró a Julia Otero que había podido charlar con algunos de ellos antes de que ocurriese este incidente y le explicó que iban a hablar de errores, tanto de una parte como de otra, y que ellos no eran independentistas, simplemente cumplían su trabajo como periodistas.

Antes de finalizar la conexión, Ferreras hizo un llamamiento a todo el país diciendo que era muy fácil que la gente saliera a la calle y que lo complicado es que vuelvan a su casa, que no se les debe de ir de las manos ni a los que están al frente de la causa independentista ni a los que están en contra, arbitrando al Estado desde Madrid.