Una noticia que ha sorprendido a los que vieron los ocho episodios de la serie “Ancla II”, cantidad que las cadenas ruedan hoy en día para asegurarse si tiene éxito o no. Tuvo éxito de audiencia, pero debía de tener algo que a la propia Telecinco no le gustaba, y no hablamos de ahora mismo, sino de cuando se empezó a rodar.

Alguien comentaba que “ésta serie nació gafada”. Cuando empezó el rodaje, éste sufrió retrasos e interrupciones, los actores Daniel Guzmán y Daniel Albadalejo abandonaron la misma y Telecinco exigió rodar de nuevo o cambiar partes del guión que no encontraba logradas.

El rodaje se reanudó y ya acabada, tardó un tiempo en estrenarse, cuando sus capítulos ya estaban grabados.

Después de su estreno, el éxito de audiencia fue instantáneo, pero ello fue empañado casi totalmente por la polémica: su humor políticamente incorrecto, llevado al límite por los guionistas, le llevó a recibir quejas amargas de muchos colectivos.

El primero de ellos, el de los gitanos, por el personaje de Miki Esparbé, gitano ex convicto; los andaluces, por el personaje de andaluza tonta de remate y con escote a lo Sabrina de Sara Vega; y demás colectivos que se sintieron heridos por muchos de sus chistes.

Sólo pareció salvarse el peculiar personaje de Josep Lluís, el “chino catalán”, que con gracia encarnaba el chino-catalán (nacido en Catalunya pero de origen chino) Alberto Jo Lee, que en el primer episodio, como recordando a otro Josep Lluís famoso, decía: “Me llamo Josep Lluís, aquí y en la China popular”. A su manera, era como una reivindicación, aunque tan tópica como el resto de personajes de la serie, y al mismo tiempo peculiar, del catalanismo.

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Joaquín Reyes, uno de los actores de la serie más conocidos, ha lamentado la decisión de Mediaset: “Nunca se había cancelado una serie con los datos de audiencia de ‘Ancla II’. Había actores y parte del equipo que habían dicho que no a otros proyectos”.

Los principales protagonistas eran la vasca Miren Ibarguren, como la dueña del barco, tuerta y siempre malhumorada; Úrsula Corberó como una pija reconvertida en mujer de la limpieza; Rossy De Palma como la Jefa de Limpieza o Alfonso Lara como el capitán del barco.

Su estilo de humor, como hemos dicho, era políticamente incorrecto, aunque caía en el chiste fácil y burdo casi siempre, en la caricatura sin fundamento y en personajes de encefalograma plano. En Twitter, sus fans celebraban muchos de sus chistes, aunque luego, objetivamente hablando, todo era repetitivo. Incluso se veía que la serie había agotado sus recursos y caído en la reiteración, lo que ha llevado a Telecinco a pedir a Globomedia, productora de la serie, otra serie cómica cercana al actual modelo de series de Mediaset, que pretenden ser más “modernas” que el modelo de humor que proponía “Ancla II”. Es decir, que las quejas citadas antes por racista, machista o cosas así no han influenciado en la cadena para su decisión.