La felicidad es una conquista del corazón humano, anhelo interno que es atemporal. Es decir, todo ser humano más allá de su edad, desea ser feliz y sentirse realizado. ¿Cuál sería la edad de la felicidad? ¿Esa edad en la que el sentimiento de plenitud aumenta?

Según un estudio elaborado por la #Universidad de Yale, la edad de 34 años marca un punto de inflexión positivo en el destino vital personal ya que es el momento en el que las personas se sienten mejor consigo mismas.

En este estudio participaron 2.000 personas mayores de 40 años. ¿Cuáles son las causas por las que las personas se sienten más plenas a los 34 años? Según datos aportados por este estudio, es la etapa en la que pueden ocurrir cambios laborales positivos (un aumento de sueldo) o también, es una etapa de cambios personales como la compra de una vivienda.

Quienes destacan la experiencia personal positiva de los 34 años como un momento de felicidad también valoran la vida familiar y los logros profesionales que aportan una proyección de éxito laboral. Pero lo más importante es que se trata de una etapa vital en la que las personas se plantean objetivos importantes que llevar a cabo, metas que son un reto y alimentan la autoestima.

Más allá de la edad, existen factores que son un motivo de ilusión universal: el amor es un claro ejemplo de ello. Aquellas personas que se enamoran y son correspondidas experimentan una ilusión especial en su día a día. Por el contrario, el desamor y el rechazo sentimental son motivo de tristeza y de duelo sentimental.

Con el paso de los años, el ser humano gana una mayor experiencia de vida, por tanto, gracias a esta introspección también se conoce mejor a sí mismo, tiene más claro cuál es su orden de prioridades y cuáles son sus objetivos.

Más allá de los resultados de este estudio que indican que los 34 años es una edad dulce a nivel emocional, es muy importante que cualquier persona luche porque cada día sea el mejor de su vida ya que lo que de verdad importa es el aquí y el ahora en un claro canto al carpe diem que es uno de los mejores ingredientes de la receta de la felicidad. La verdadera edad está en el corazón como muestra el ejemplo de tantas personas mayores que luchan con ilusión por sus sueños.