La Amazonia de Brasil lleva ardiendo más de dos semanas a un ritmo imparable, y el actual presidente del país, Jair Bolsonaro, no ha tenido problemas a la hora de acusar a las ONG de estar detrás de los incendios.

El mandatario se escuda en que los fuegos han sido producidos de forma intencionada, pero eso es algo que ya se sabía desde que se dieron las primeras informaciones a través de los medios de comunicación y redes sociales.

En 2019, el número de fuegos en el Amazonas ha aumentado un 84% respecto a 2018

La realidad es que este 2019 está siendo trágico para el Amazonas, con un 84% más de incendios de enero a agosto que en el mismo periodo del año pasado, según el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE).

En lo que llevamos de año, en Brasil se han descubierto casi 73.000 focos, más de la mitad en la valiosa región de la Amazonia.

El INPE se encarga de medir los incendios desde el año 2013 y también de monitorizar la deforestación que se está viviendo en la zona de selva utilizando imágenes de satélite. Esto ha provocado que las críticas sean cada vez más duras hacia Bolsonaro, que siempre ha puesto en duda el cambio climático y es un defensor a ultranza de la industria ganadera.

La respuesta del presidente ha sido poner en cuestión todos los datos presentados.

Además, este martes, sin tener pruebas de ningún tipo, ha acusado a las organizaciones en defensa del medio ambiente de estar detrás de estos incendios para vengarse de los recortes que han sufrido desde que él llegó al poder.

El fuego ha llegado incluso a zonas de importante protección ambiental. Solo a lo largo de esta semana se han registrado 68 incendios en territorios "indígenas" o "de importante conservación", la mayoría dentro del área de la Amazonia brasileña. Por ejemplo, el estado de Mato Grosso ha sido uno de los más golpeados por los fuegos. Allí se calcula que han aumentado un 205%.

Los tragedia medioambiental saltó a la opinión pública tras la imagen de Sao Paulo a oscuras a las tres de la tarde

También se ha notado un incremento de los incendios en el momento del año en que hacer fuego está prohibido para los agricultores, que suelen utilizar esta técnica para limpiar los campos. La región de Mato Grosso vive del sector agrícola y es una zona de gran importancia para la explotación de algodón, maíz y soja.

Pero en ella también están ubicados los parques de Serra de Ricardo Franco -que hace frontera con Bolivia- y Chapada dos Guimaraes, que ya ha perdido el 12% de su vegetación por culpa de los fuegos.

La noticia de estos terribles incendios, a pesar de que llevan más de 15 días activos, tomó repercusión internacional después de que el cielo de la ciudad de Sao Paulo se oscureciera el pasado lunes a las tres de la tarde por el humo de los fuegos que estaban teniendo lugar en la zona norte y centro del país sudamericano.

La ciudad está a 3.000 kilómetros de la Amazonia.

Las fotos de la Amazonia arrasada por el fuego han dado la vuelta al mundo gracias a las redes sociales, lo que ha provocado que la presión sobre el Gobierno de Bolsonaro haya aumentado. Como siempre, el presidente ha intentado darle la vuelta a la tortilla.

Sin tener prueba alguna de lo que dice, en esta ocasión acusa a los ecologistas de estar detrás de los incendios. Sugiere que se trata de una acción criminal para vengarse de su últimas decisiones.

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