El presidente Trump emitió una orden el viernes por la noche que apoya la prohibición de personas transgéneros en la milicia, ya que padecen de trastornos y generan altos costos médicos. Esta política salió a luz a través de un memorándum hecho por el Secretario de Defensa, Jim Mattis.

En el oficio, Mattis afirma que las personas con antecedentes o diagnóstico de disforia de género están "descalificadas del servicio militar, excepto en circunstancias limitadas". Ya que esta asistencia requiere de un sacrificio, debido a las limitaciones de sus libertades personales (frecuencia de expresión, actividad política, poca libertad de movimiento…) con el objetivo de rendir lealtad y buena disposición para garantizar que los civiles estadounidenses puedan disfrutar de sus libertades personales plenamente.

Si embargo, Mattis señaló que los militares transgéneros que están desde la derogación de la ley que no aceptaba esa condición pudieran seguir sirviendo.

La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders opina que este planteamiento permitirá marcar bien los estándares de salud física y mental y todo lo relacionado con el uso de medicinas por igual a todos aquellos que se quieran unir a la “mejor fuerza militar que el mundo ha viso”.

Derogación de Obama

Mattis desacreditó la decisión tomada durante la administración de Obama, en la cual derogaron la ley que prohibía a civiles transgéneros unirse a las tropas militares. Dijo que ellos recopilaron datos limitados y que favorecían a sus ideologías; no tomaron en cuenta los costes de atención médica y la inclusión en las unidades militares; se basaron en experiencias militares selectivas del exterior que no cumplen con los requisitos operativos realmente se maneja en el país.

A lo que Aaron Belkin, quien trabajó para que esta política fuera abolida y estudio temas transgénero en Pam Center dijo que estos objetivos de Trump y Pence han deformado el concepto de salud de los transgéneros con el propósito de reforzar la discriminación sin sentido. También aseveró que no hay pruebas suficientes para apoyar un planteamiento legal que excluya a personas que son médicamente aptas para cumplir su servicio militar.

Algunos críticos dicen que esta política discrimina a la comunidad LGBT y reducirá la buena disposición de personas a formar parte del ejército. Ashley Broadway-Mack, la presidente de American Military Partner Association señaló que esta administración insiste en acosar a las familias militares. La discriminación es un trato antipatriótico y horrible, comentó Broadway.

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