La división entre el bando Constitucionalista e independentista continúa en pleno fulgor. Tras las elecciones catalanas del 21 de diciembre y la consecuente victoria de Ciudadanos en las mismas, el ambiente entre ambos bloques está más enardecido que nunca. Y es que la victoria de la formación naranja ha supuesto un duro golpe de realidad para el movimiento autárquico, a pesar de que el conjunto de estos siga representando una mayoría absoluta en el Parlament.

Albert Rivera, en el punto de mira de los independentistas

Esta misma mañana, el Presidente de Ciudadanos no ha dudado en denunciar a través de su cuenta de Twitter una nueva pintada en el comercio de su madre en Granollers.

Junto a la persiana cerrada del establecimiento aparecía un lazo amarillo, cuyo color representa las protestas de los independentistas contra el 155 y el ingreso en prisión de algunos de sus dirigentes. "El nacionalismo es una amenaza a la convivencia. Los cobardes totalitarios vuelven a señalar el comercio de mi madre. Nunca nos callaréis", ha reflejado el político catalán en su perfil de la red social. Fuentes propias de Ciudadanos han confirmado que denunciarán el acto vandálico promovido por el colectivo secesionista, pues esta pintada es la única que se ha producido en todos los comercios situados en la misma calle en la que está ubicada la tienda de la madre de Rivera.

No es la primera vez que Rivera denuncia estos actos

Hace varios meses, concretamente en septiembre, cuando la situación en Cataluña se encontraba en pleno proceso de agitación, el líder de la formación naranja también denunció que los radicales habían dejado "su sello" en la puerta metálica del establecimiento de su madre con carteles que irradiaban frases como "Cs, no es vuestra tierra ni vuestra lucha".

Además, durante la campaña del partido para las elecciones del 21 de diciembre, los independentistas volvieron a pegar carteles en la puerta de la tienda con el lazo amarillo en favor de los encarcelados, mismo símbolo que hoy aparecía de manera reincidente. Por si no fuera suficiente, hace unos años, cuando los padres de Albert eran los responsables de una tienda de electrodomésticos, tuvieron que afrontar pintadas con insultos personales e incluso el lanzamiento de piedras al establecimiento, según indica el El País.

Nadie sabe cómo finalizará esta situación, ni siquiera cómo se resolverá la presidencia del Parlament, o si Puigdemont regresará a España y se enfrentará a la Justicia Nacional; lo único clarividente es que, cada día que avanza en nuestro país, Cataluña se encuentra más dividida y desorientada.

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