Su rostro ha causado tanta estupefacción, que la sociedad rechaza, aún más su mezquina conducta. Sergio Morate, se adhirió a su derecho no declarar y permaneció loas 6 días del juicio, impasible, frío, distante como si todo lo que el mismo reveló, no fuera obra de su propio accionar.

Uno de sus primeros abogados, allá por agosto del 2015, dijo ante la prensa que era un juicio perdido, porque ya lo había condenado la sociedad. El caso de Laura y Marina, las amigas desaparecidas en Cuenca cuando se dirigían a casa de Morate, fue tan mediático y atroz que la opinión pública no pudo quedarse ajena.

Un crimen de Violencia machista, casi de manual, y la actitud del acusado poco hizo para que se revirtiera esa imagen espeluznante que nos generamos de él.

El juicio celebrado durante la semana pasada para determinar si era el culpable de las muertes de Laura y Marina, contaba con un jurado popular formado por 7 hombres y 2 mujeres. Se analizaron 40 pruebas y los testimonios de 27 testigos, entre ellos familiares y amigos del hoy condenado como único asesino de las muchachas.

El abogado defensor de Sergio Morate, sostuvo que no existen las pruebas necesarias para incriminar directemente a su cliente

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