El líder del Partido Popular (PP), Pablo Casado, hace su jugada, y se plantea dar batalla al presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, mediante la solicitud de destitución del vicepresidente segundo del Ejecutivo, Pablo Iglesias, una guerra que apenas empieza. Para Casado ahora la mayor necesidad se encuentra relacionada en su lucha por superar la prueba que representa el caso Kitchen, el ex tesorero del PP y todas las connotaciones que de ello pudieran surgir, por eso intenta marcar un paso firme y apelar a centrar otro tema como lo es la democracia española.

La idea del dirigente del PP, y su segundo, Teodoro García Egea, es colocar contra la pared al presidente del Gobierno y al vicepresidente Iglesias, la pregunta de actualidad va en ese tono, si considera que España es una democracia plena,” la interrogante tiene la clara intención de contrastar las palabras del vicepresidente segundo del Ejecutivo, quien sostuvo en días previos que el país no estaba en una situación de “normalidad democrática,” por la situación que presentan varios dirigentes catalanes que enfrentan procesos judiciales.

Pablo Casado pretende socavar a Sánchez por la radicalidad de Pablo Iglesias

Pablo Casado astutamente pretende socavar al presidente del Gobierno y su liderazgo, bajo la idea de que si no destituye a Pablo Iglesias de su cargo como vicepresidente segundo del Ejecutivo, está convalidando los dichos del líder de Unidas Podemos sobre la democracia española. Pero en un caso supuesto de que Iglesias fuera destituido, lo que va a reventar va a dejar una inestabilidad colosal. Y seguramente la crisis para el presidente va a ser de un tamaño inimaginable, algo que deben saber en la Moncloa. Ahora todo es un juego arriesgado, donde seguir con Unidas Podemos de socio en el Gobierno parece ser contradictoriamente tranquilo, por ahora, a pesar de la diatriba diaria.

El líder del PP busca fijar agenda

El dirigente Pablo Casado, busca el olvido del financiamiento irregular de Kitchen, y su mejor figura para ello es el vicepresidente segundo del Gobierno, para ello le ha fijado la plana que debe enmendar sobre sus dichos de que “en España existe una dictadura y que hay presos políticos.” Y al manantial de cuestionamientos contra Iglesias se acercan ex dirigentes del PSOE, Ciudadanos y el mismo PP, para mediante misivas hacer la misma solicitud al presidente del Gobierno.

El caso “Isofotón” para desviar el caso Kitchen

Pero en el PP tiene otro carta bajo la manga, el caso “Isofotón,” un sonado episodio que indaga sobre el destino de 80 millones de euros entregados por la Junta de Andalucía mediante préstamos a una empresa fotovoltaica. Ese hecho compromete a tres ministros del Gobierno de Sánchez, María Jesús Montero, Luis Planas y Teresa Ribera.

Si el PP capitaliza esas denuncias puede pasar de ser el acusado de corrupto por casos como el mencionado Kitchen a ser el denunciante, son las rarezas de la actualidad. Todo depende de la destreza de los diputados populares, para quitarse esa supervivencia tan manchada y denunciada por gestiones como la de Mariano Rajoy.

El PP quiere arrinconar a los ministros del PSOE

Si el PP logra colocar a ministros del PSOE en apuros va a tener mucha delantera o el camino corto, como por ejemplo si pueden colocar en entredicha la respuesta de Teresa Ribera sobre el supuesto de que ha trabajado para la empresa fotovoltaica durante varios años, en ese momento o trance abran avanzado un buen trecho.

La presunta entrega de los préstamos a la empresa fotovoltaica, cuando los actuales ministros eran o trabajadores de la empresa o consejeros de la Junta de Andalucía es la apuesta del los populares de Casado.

El PP a través de su jefe, Pablo Casado, ha sido una de las formaciones políticas que más ha insistido en el caso “Isofotón” y eso no es una coincidencia, es una estrategia, ¿pero van a ser los populares capaces de convertir a Sánchez de denunciador en denunciado, de cambiar el tablero nacional? Esa es la gran duda.

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