Una vez más parece que Ayuso suelta por su boca lo primero que se le ocurre. En una reciente entrevista en una cadena de radio, en la que entre otras cosas se le preguntaba por la calidad del aire y las políticas al respecto, afirmaba que "nadie ha muerto de esto. Yo no quiero que se genere una alarma de salud pública porque no la hay".

Y una vez más, existen numerosas evidencias y estudios científicos que demuestran que su afirmación no es cierta. No es que existan matices, o que su frase esté sacada de contexto como intentaba explicar su compañero de partido, el alcalde Almeida; es que es simple y llanamente mentira.

La literatura científica al respecto, especialmente en la última década, es numerosa y unánime respecto a los riesgos que implican para la salud la contaminación, y especialmente la contaminación del aire que respiramos. Según la OMS, un organismo nada sospechoso de ideologías cochófobas ni nada parecido, estima que aproximadamente unos siete millones de personas en el mundo, mueren anualmente debido a la exposición a las partículas finas presentes en el aire contaminado. Unas partículas que penetran en los pulmones y el sistema cardiovascular, y provocan Enfermedades como accidentes cerebrovasculares, cardiopatías, cáncer de pulmón e infecciones respiratorias como la neumonía.

Seguimos. La Agencia Europea de Medioambiente (AEMA), ponía cifras concretas a las muertes prematuras producidas por la exposición a partículas finas (PM2,5), ozono (O3) y dióxido de nitrógeno (NO2) en los países europeos.

En España la contaminación atmosférica es responsable de la muerte de al menos 32.700 personas. Y eso teniendo en cuenta que los datos corresponden a 2012 y que hasta hace poco no se han tomado en nuestro país medidas para hacerle frente. De hecho la propia AEMA ha dejado claro que reducir la contaminación es fundamental para poder evitar una cantidad alarmante de muertes en el continente europeo cada año, 100.000.

Uno más. Mucho más reciente es el estudio publicado por European Heart Journal que proporciona nuevas evidencias sobre los impactos en la salud atribuibles a la contaminación del aire en Europa y que, son “sustancialmente más altos de lo que se suponía anteriormente”. Esta investigación cifra en unas 659 000, las muertes evitables en el conjunto de la Unión Europea con la implementación de unas políticas efectivas de mejora de calidad del aire.

Vamos con otro dato. Este de los que les debe gustar a las mentes más capitalistas. Si no lo haces por la salud de la ciudadanía, hazlo para ahorrar pasta. La Comisión Europea emitió un informe en 2013 en el que se estimaban que los costes sanitarios relacionados con los problemas sanitarios debidos a la contaminación del aire eran entre 330.000 y 940.000 millones de euros al año en Europa. Si sacamos la calculadora un momento, nos damos cuenta de que lo rentable sería poner en marcha políticas para mejorar la calidad del aire y no al contrario.

Por tanto, señora Ayuso no es una cuestión de ser alarmistas, es una cuestión de salud pública y de nuestro bienestar. Y eso, por encima de todo, nos importa a las personas que respiramos cada día un aire contaminado, y debería importarles a las nos gobiernan.

Sin embargo, en su caso no parece quitarle el sueño, ni mínimamente. Pronto llevaremos mascarillas para poder respirar, pero eso sí podremos llegar cómodamente al centro en coche.

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