En las elecciones generales del pasado 10 de noviembre, VOX alcanzó un resultado impresionante, acaparando un millón más de votos y volviéndose la tercera fuerza del Congreso de los Diputados, solo por detrás de PSOE y PP.

No se puede negar que, en el último año, el partido de ultraderecha español capitaneado por Santiago Abascal ha subido fuertemente en popularidad y ha evolucionado de una formación minoritaria y apenas conocida a convertirse en la tercera fuerza política del Congreso tras conquistar en los últimos comicios el 15,1 por ciento de las papeletas, llegando a obtener 52 escaños en la Cámara Baja.

La campaña electoral de VOX se ha centrado en los temas más polémicos de su programa: la lucha contra el independentismo catalán, la nostalgia hacia la época de la dictadura franquista o el deseo de eliminar la inmigración y de acabar con los recursos estatales a los colectivos feministas y LGTB, usando argumentos como la importancia de la familia tradicional. Esas han podido ser las claves de su éxito.

La dirección ideológica

Una lectura atenta de las limitaciones que el partido quiere aportar a la Ley de Memoria Histórica, quitando los nombres de las calles a máximos exponentes de la izquierda, es un signo inequívoco de la dirección ideológica que la formación radical intenta seguir.

De hecho, VOX tiene los rasgos típicos de los partidos de extrema derecha que saturan el panorama político europeo. Apuestan por un pasado ideal, cuando España era un país supuestamente perfecto e intentan convencer al electorado más nostálgico.

Nacionalismo y ultracatolicismo son las palabras claves de sus campañas electorales, que sirven para recoger el voto de quienes creen que la difícil situación nacional que atravesamos es culpa de alguien. Ese 'alguien' es normalmente identificado con las minorías o con aquellos que están al margen de la sociedad.

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El programa de gobierno de VOX

En su programa, se evidencia la lucha sin cuartel que el partido quiere establecer contra cualquier forma de diversidad y la inclusión social en España. Entre los puntos más controvertidos se encuentran los que pretenden la derogación de la Ley de Memoria Histórica o la eliminación de las ayudas estatales para las asociaciones feministas o colectivos LGTB, considerados "organismos radicales subvencionados".

También pretende acabar con la Ley de Violencia de género para sustituirla por una que abarque la "violencia intrafamiliar" y tenga como objetivo la "persecución efectiva de denuncias falsas" y la "protección del menor en los procesos de divorcio".

Esto muestra una tendencia a proteger los valores considerados tradicionales, sin atender problemas sociales que nadie niega a día de hoy, como la propia violencia machista.

En la agenda de VOX, hay además una parte reservada a los inmigrantes. En este sentido, la prioridad del partido es la deportación a sus países de origen de los inmigrantes ilegales, así como de los que hayan cometido delitos. También proponen poner fuertes limitaciones para la legalización de personas que quieran quedarse en territorio español por varios años.

El apoyo de la ultraderecha europea

El líder del partido de extrema derecha italiano Liga Norte, Matteo Salvini, reveló en las redes su entusiasmo por la subida de VOX en España. De hecho, las dos formaciones tienen mucho en común: las posiciones nacionalistas y proteccionistas y una campaña electoral que se centra en el odio a los inmigrantes, la intolerancia hacia las minorías, las políticas no inclusivas para el colectivo LGTB y la conexión con el nacionalismo ultramontano.

También Marine Le Pen, presidenta de Agrupación Nacional, desde Francia, felicitó a Abascal por su gesta electoral a través de su cuenta Twitter, confirmando el apoyo de otro partido europeo de la ultraderecha a la formación española.

La importancia de informarse

La fuerte popularidad de estos partidos puede constituir un precedente y avivar una situación internacional preocupante. De hecho, los delitos homófobos y machistas ya han subido en países afectados por gobiernos con la derecha radical dentro, como pasó en Italia.

Las posibles consecuencias de años en el poder de formaciones que utilizan el odio como método de captación de votantes pueden ser suficientemente graves como para considerar alternativas más válidas. La importancia de la información en estos tiempos donde el populismo político encuentra acomodo es fundamental. Además, poner atención a situaciones que no nos afectan directamente en nuestra vida personal, como la de los inmigrantes, ayudaría a encontrar la empatía necesaria para poder superar esta difícil etapa.

Estamos a tiempo de que los gobiernos europeos no pierdan su humanidad, requisito indispensable para no caer en los errores del pasado y evitar que desde la altas instancias se favorezca la guerra entre pobres.

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