#Viajar siempre es un placer. Para muchas personas significa un parón de la rutina del día a día, y para otras significa casi una forma de vida. En los últimos años se observa (y se oye hablar) de los mochileros, que son aquellas personas que quizás con pocos recursos económicos y tan sólo una maleta a la espalda, son capaces de viajar por lugares fascinantes durante meses.

Este tipo de viaje no es siempre fácil. Los aspectos positivos de ello los conocemos todos, puesto que son los que van intrínsecos con el hecho de viajar, como puede ser disfrutar, relajarse, descubrir, hacer amigos, etc. No obstante, viajar por ti mismo con una mochila a la espalda y poca certeza de a donde se va plantea serios desafíos, entre los que se encuentra el miedo, la soledad y el cansancio.

Pero donde alguna gente ve dificultades y problemas, otra gente lo ve como una oportunidad para ponerse a prueba y #Aprender.

Viajar durante meses y solo no es una cosa fácil. Se encuentra a gente que viene y va, y que te alegrarán el día o los días, pero en última instancia, estás solo. Más que nunca en tu vida, dependerás de ti mismo para todo, para lo bueno y para lo malo. Pronto se descubre que uno se tiene que fiar de sus impulsos y sus propias habilidades para salir del paso, puesto que es muy probable que no tengas nadie cerca para ayudarte a hacerlo. En definitiva, uno aprende a ser auto dependiente y disciplinado, porque cuidado, para viajar de esta manera hace falta hacer un ejercicio importante de disciplina.

El miedo a lo que tienes delante y la soledad es algo con lo que se viaja durante todo el camino.

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Son en esos momentos de "bajón" donde descubres quienes son tus amigos y la importancia que tienen. Lo mismo cuenta para la familia, que siempre has tenido a tu lado y quizás nunca has tenido que pensar en lo importantes que son, hasta que los necesitas. Viajar es una manera de poner en valor las personas que te rodean para saber apreciarlas adecuadamente.

Además de las personas que te rodean, tras un par de meses viviendo "con lo justo y necesario" que te puede caber en la mochila, aprendes otra lección muy importante; no se necesitan tantas cosas para vivir y ser feliz. Cuando uno piensa en la cantidad ingente de posesiones que tenemos, a veces conviene hacerse la pregunta, ¿Realmente me hace falta todo esto en mi vida? Es muy posible que la respuesta sea no y en una gran cantidad de ocasiones, aquellos que viajan con la mochila a las espaldas se dan cuenta de ello pronto. No se trata de tener miles de posesiones, sino de tener las indispensables que te hacen feliz.

Perder el miedo a lo desconocido y saber que uno puede realizar lo que se propone, es una forma de conocerse mejor.

Es una forma de ganar en confianza y saber que hay pocos obstáculos en la vida que son insalvables. Esa lección que te da el viajar es tan importante (o quizás mas) que cualquier asignatura que puedas tener en una carrera universitaria, porque estas lecciones te forman como persona. 

Viajar, y sobre todo viajar como un #mochilero no es para todo el mundo, y no tiene porqué serlo. Hay muchas maneras de vivir y cada uno encuentra la que le conviene, en definitiva, la que le hace feliz. No obstante, desde mi posición sí que creo que viajar es algo que nunca le puede hacer daño a alguien. Le salga el viaje bien o mal, está claro que esa persona ha aprendido alguna lección y ha podido aprender algo mas de si mismo, por lo que ya no será la misma persona.