El profesor es el autor del experimento, pero la periodista, Mandy Len Catron, lo publicó como, las 36 preguntas para enamorarse, en el New York Times, el pasado mes de enero, y está causando un impacto en todas las redes sociales. Incluso en el último episodio de The Big Bang Theory, el Dr. Sheldon y Penny, hacen este ejercicio.

El profesor explica que el experimento no está diseñado para enamorarse, que él lo sigue haciendo incluso en sus clases, para crear acercamiento entre sus alumnos, y que no quiere ser una celestina.

Estos ejercicios le han sido muy útiles, para crear una conexión temporal entre personas que no se conocían de nada, cuando se está trabajando en investigaciones de laboratorio.

Las preguntas comienzan con cuestiones triviales, para luego ir a temas más privados e íntimos. Lo aconsejable son 45 minutos. Como vimos en la serie de televisión, al final hay que quedarse mirándose a los ojos por 4 minutos, esto en realidad no era así originalmente, fue un agregado que hizo el investigador Zick Rubin, que comprobó que así se desarrollaban sentimientos románticos.

Para comprobar si realmente había un sentimiento de enamoramiento, en las primeras versiones del test, buscaron participantes heterosexuales y de edad similar, y uno de los ejercicios finales era que imaginaran que estaban en una obra de teatro y tenían que decirle a su compañera o compañero "te quiero".

Si tenemos idealizado el amor, quizás éste ejercicio no nos sirve, pero si pensamos que podemos elegir, si hacemos de esto un acto consciente, entonces seguro funcione.

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Para los que ya tienen pareja, esto es muy bueno para reforzar la relación.

Como aquí no puedo poner las 36 preguntas, porque es un texto muy largo, solo les digo que googleen doctor Aron 36 preguntas, y allí les aparecerán.

Es divertido hacerlo, y mejor si lo haces con tu pareja, reforzarás el amor.

Algunas experiencias de personas que lo han hecho, cuentan que se sienten como el experimento de la rana en el que el animal no nota cómo el agua se va calentando hasta que hierve y ya es demasiado tarde para salvarse. Otras personas dicen que les ha gustado aprender acerca de si mismos a medida que iba contestando a las preguntas.

Todos tenemos una descripción de nosotros mismos, que vamos contando a extraños y a amigos, pero en las 36 preguntas, es imposible compartir ese estereotipo que publicitamos de nosotros mismos. La intimidad se va acelerando y los recuerdos golpean en la mente, los detalles, las circunstancias, todo lo que contestamos es lo más real que hemos dicho nunca.

El doctor Aron, investiga la cercanía interpersonal, las formas que vamos incorporando a los demás y sus formas de ser, en nuestro sentido del yo. Las preguntas animan a la autoexpresión, animan a que las cualidades positivas de la persona que tenemos en frente, son también valiosas para nosotros mismos.

Nos sorprenderíamos gratamente, oír a los demás las cosas que admiran de nosotros. Tendríamos que dedicarnos a decir esos piropos una y otra vez a todas las personas que conocemos.