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El año pasado, en la edición de los César, los premios del Cine francés, que ganó la película Nos vemos allá arriba, del actor y cineasta Albert Dupontel sobre dos supervivientes de la I Guerra Mundial, vimos que la actriz española Penélope Cruz recibía el Premio César de Honor a toda su carrera.

Este año, Edición 44 de los César, que se celebra el día 22 de febrero, una personalidad importante de Hollywood recibirá este galardón, algo habitual (aunque en 2017 lo recibió ex aequo Jean-Paul Belmondo, al lado de George Clooney). No habla francés, y por lo tanto, su discurso será en inglés. Michael Douglas, que lo recibió dos veces, es de las pocas estrellas de La Meca del cine que sí habla francés, y por lo tanto, dio su discurso en la lengua de Molière.

Francia siempre ha admirado a quien se salga de los cánones de Hollywood

El homenajeado es alguien que siempre ha ido contra las mezquindades de Hollywood, algo que siempre despierta admiración en Francia, siempre contraria al conservadurismo de allí: Robert Redford.

El veterano actor y cineasta, que ya sobrepasa los 82 años, dijo hace poco que su película más reciente, The old man & the gun (El viejo y la pistola), sería la última.

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Su carrera es bien conocida por los cinéfilos: al principio, estaba encasillado en papeles de galán, pero luego evolucionó hacía un cine comprometido y a veces incluso huyendo del puro espectáculo, como en el western Las aventuras de Jeremiah Johnson, y luego encarnó a uno de los periodistas que destaparon el escándalo Watergate en Todos los hombres del Presidente.

Como Director de sus películas, casi siempre ha sido sin aparecer él mismo como actor. Debutó con Gente corriente en 1980, donde demostraba su visión diferente de la conducta humana, y ha tenido éxitos como Quiz Show, denuncia de los amaños en populares concursos televisivos. También ha sido productor de películas ajenas, como la argentina Diarios de motocicleta, sobre la juventud del Che Guevara, y es el promotor del Festival de Sundance, donde se proyecta Cine independiente alejado de los grandes estudios.

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Este galardón ha sido mejor visto que los de otros años, por el prestigio personal de Redford, ya que los Premios César de Honor que fueron concedidos a Will Smith o Harrison Ford, según mucha gente, parecía más pensado para adular a Hollywood y que, gracias a la influencia de los aludidos, se proyectarán más películas francesas en EE. UU. o se le concediera el Óscar a alguna película francesa que estuviera nominada, como pasó con Un profeta de Jacques Audiard en 2009.

Los César suelen fijarse en el cine independiente americano para Mejor Película Extranjera

Y los César, en la categoría de Mejor Película Extranjera, suele nominar películas sobre todo que no sean americanas. Y si entran las de EE.

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UU., que sean independientes y fuera de las majors, como este año, que sólo hay una, Tres anuncios en las afueras. El resto, desde las favoritas al Óscar, como la polaca Cold war y la japonesa Un asunto de familia a películas de varios países. Curiosamente, en esta categoría está ausente la mexicana Roma, gran favorita en los Óscar, que en Francia ha tenido poca distribución por la guerra encubierta de los distribuidores franceses contra Netflix y sus imposiciones.

Por último, las películas con más nominaciones a los César de este año son Custodia compartida, denuncia sin concesiones de la violencia conyugal, y El gran baño, comedia sobre un peculiar grupo masculino de Natación Sincronizada, con diez cada una. Dos estilos de cine completamente diferentes. Y se cree que a la segunda le pasará como el año pasado a C’est la vie, de los Directores de Intocable: también tenía diez nominaciones, y no ganó nada. Además, la primera película tiene más fuerza que la segunda.