Hasta el mes de Septiembre podremos ver en el Palacio de Velázquez del Parque del Retiro, la primera monografía organizada en Europa de Beatriz González (Bucaramanga, Colombia, 1938). Una de las grandes pioneras del Arte pop latinoamericano, y una de las carreras artísticas más influyentes del continente latino. Beatriz González se dio a conocer en la década de los 60 y 70, aunque no se consagró internacionalmente hasta años después. Su longeva carrera, permitirá en esta exposición, descubrir al público europeo la obra de esta artista clave, además de la reconstrucción y evolución de la historia del arte en Colombia y Latinoamérica en un contexto más amplio.

La artista es un verdadero ejemplo de Historia viva del arte en Colombia, pero sobre todo del valor de la creación artística como testimonio de un tiempo vivido. Sin lugar a dudas, su trabajo una de las aportaciones más críticas y conscientes del panorama artístico contemporáneo en América latina. Una obra que rápidamente comprendió que tenía que alejarse de la formación erudita, y apuntar hacia una comunicación directa con las clases populares y la sociedad latinoamericana.

El estilo y la obra

Desde los 70 sus creaciones son un testimonio de su tiempo, de confrontarnos frente a él. La obra de Beatriz González ha sido una crónica de la historia de Colombia, traumática, aunque lo que verdaderamente ha buscado su trabajo no es denunciar la violencia y la injusticia, sino mostrar el dolor, o hacerlo perceptible en la sociedad.

Su trabajo es una crónica, relacionado con el contexto histórico pero sobre todo con la experiencia personal. Un viaje que aborda su relación con la pintura formal, que surge de ella, para evolucionar como representaciones propias, deconstruidas, de cuadros clásicas de los grandes autores del Arte como Manet, Millet o Gauguin.

Su firma siempre tiene un referente clásico pero con la novedad de reconvertirlo en imágenes nuevas con referentes ligados a la cultura popular. González parte de imágenes preexistentes que ha recopilado, o estampas conocidas, o fotografías de prensa… hechos destacables del noticiario nacional o mundial, publicidad, iconografías religiosas....

La reconstrucción final, es una obra con colores planos y primarios, simplificada al máximo que puede partir del lienzo, para poder proyectarse en otros formatos. La figuración se simplifica denotando un estilo naif a su obra, partiendo de imágenes originales, y ofreciéndonos una obra en la órbita pop, con elementos populares. La autora, habida conocedora de las imágenes en la cultura de masas, crea toda su obra bajo esta dinámica dotando a sus imágenes de una dimensión icónica.

La tosquedad técnica genera una configuración de su lenguaje visual, una simplicidad formal. La obra Auras anónimas (2009), el trabajo que realizó en los columbarios del Cementerio Central de Bogotá, es un ejemplo de reformulación de estrategias iconográficas ligadas a la cultura popular se completan con su interés por lo doméstico.

Un ejemplo de ello es la utilización de los muebles u otros objetos de uso cotidiano como soportes para sus obras. También, el interesante uso de las cortinas de plástico de los baños, como soporte donde colocar sus copias o intervenciones.

La exposición

Consta de unas 160 obras entre pinturas, láminas, dibujos, esculturas e instalaciones, realizadas desde los 60 hasta la actualidad. Es una compilación de la trayectoria de la artista colombiana, que no parte desde una lectura cronológica, más bien muestra las conexiones entre sus distintas facetas creadoras. Su obra muestra en este recorrido, la dimensión de su profundidad, al ser una espejo, no solo de la evolución del arte latino, también la cónica de una época.

Sus creaciones son un diálogo entre los medios de masas, las narrativas populares y la pintura formal.

La exposición revela la gran radicalidad de sus propuestas y lo cercanas a la propia sensibilidad popular. Podemos encontrar muebles, o versiones multimedia de retratos de las noticias que conectan la política y el arte pop. También podemos ver sus personales trabajos domésticos – un arte para colocar en casa- , una nueva usurpación del propio arte. La artista colombiana siempre se ha encontrado libre en un espacio al margen de los gustos y de las corrientes artísticas principales, un posicionamiento político, afirmando ser una “pintora de provincias” pero siempre revindicando la máxima de la expresión artística que es contar lo que la historia no puede.

Podremos ver la Exposición de Beatriz González en el Palacio de Velázquez hasta el 2 de Septiembre.

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