Alrededor de la 01:00 de la madrugada se han dado por concluidos los trabajos de exhumación que habían comenzado a las 20:00 del jueves, para conseguir muestras de ADN del pintor Salvador Dalí. Ha sido una jornada que ha transcurrido sin ningún incidente remarcable, pero que sí que ha dejado anécdotas de lo más interesante en cuanto al estado del cuerpo del genio de Figueras.

Dalí: un bigote prácticamente inmortal

Cuando uno piensa en Salvador Dalí, la primera imagen que se le viene a la cabeza es esa expresión en su rostro con los ojos completamente abiertos, como queriendo revelar un secreto y ese infinito bigote marcando las 10 y 10, tal como él lo colocaba.

Y, según las palabras del que fuera su embalsamador, el médico forense Narcís Bardalet, así es como se han encontrado el particular bigote años después al acceder a la tumba. Ha comunicado sentirse muy emocionado y ha calificado de milagro el hecho de que el bigote permanezca intacto casi tres décadas después de su entierro. Bardalet también ha explicado que debido a la dureza y el estado del cuerpo, los forenses han debido utilizar una sierra eléctrica y no un bisturí, para poder extraer las muestras necesarias.

La Fundación Gala-Dalí, en contra

Aunque la jornada ha transcurrido sin incidentes, y el equipo de forenses ha podido recoger muestras de uñas, muelas, pelo y dos huesos largos, la Fundación Gala-Dalí se ha posicionado totalmente en contra de los trabajos de exhumación y han reiterado que demandarán una compensación patrimonial.

Afirman que la exhumación ha sido del todo improcedente y que la resolución judicial no tiene fundamento alguno.

En cualquier caso parece que todo quedará zanjado en pocas semanas ya que los resultados que concluirán si Pilar Abel es hija del artista o no se esperan para primeros de septiembre, antes de la celebración del juicio previsto para el día 18 del mismo mes.

Si se confirmara la paternidad de Dalí sobre la demandante Pilar Abel, esta podría reclamar al estado el 25% de la herencia del artista en el momento de su muerte.

En caso contrario, la Fundación podrá reclamarla a Abel los costes que ha generado todo este intrincado proceso, no solo los generados por la exhumación, sino todos los perjuicios causados, como por ejemplo la cancelación de reserva de entradas.

La expectación y los recelos que está causando la situación es innegable y aún queda esperar al desenlace de los acontecimientos.

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