Como parte de su gira Caetano presenta Teresa, Caetano Veloso actuó ayer noche en A Coruña, en la que es la segunda parada de su recorrido de solo tres conciertos por España.

Un escenario diáfano, solo ocupado por dos sillas, un micrófono y una guitarra. También dos copas de vino: tinto y blanco, que se presentan como una metáfora de lo que está a punto de suceder sobre las tablas. Caetano Veloso, voz con cuerpo... y con la 'barrica' propia de un tinto que lleva años buscando su punto justo de sabor.

Y Teresa Cristina, un vino blanco joven y fresco que aporta matices.

Los modos de tocar la guitarra, las entonaciones, la voz, la gracia melódica y armónica que resaltaron en este formato íntimo. Una mezcla interesante de sonidos que consigue emocionar en conjunto; aunque por separado, no te quede más opción que notar la diferencia entre un buen vino blanco y un tinto exquisito.

Veloso fue el primero en pisar el escenario. Y aunque fue para presentarla a ella, recibió 5 minutos de ovación antes de que pudiera despegar los labios.

Al poco, entraba Teresa Cristina, cantante de samba, como encargada de abrir la velada. Y lo hizo repasando 10 de los temas de Cartola junto a los acordes del brillante guitarrista Carlinhos Sete Cordas.

Media hora después de empezar, entró Caetano tomó el control del Palacio de la Ópera de A Coruña y de la emoción de todos los asistentes, que suspiraban y tarareaban sus canciones. Para esta gira, quiso aunar sus canciones más conocidas junto a joyas ocultas por el tiempo como sus piezas de los años 60, que tocó "por ser la mejor representación del tropicalismo y de una época convulsa en la que las letras estaban llenas de ilusión y miedo", explicó Caetano.

Y a pesar de que Veloso puso el mismo entusiasmo en cada una de las canciones de su amplio repertorio -en honor a los 50 años de trayectoria que cumple en este 2017-, la masa suspiraba acompasada cuando reconocía alguna de las grandes, como Sozinho, Leaozinho o Cucurrucucú Paloma. Tras iluminar los rostros de las 1.700 personas que acudieron al concierto, recogió sus aplausos y partió rumbo a Madrid, donde actuará la semana próxima en el Teatro Circo Price de Madrid. Será su última antes de abandonar España, un lugar del que siempre se ha marchado con pena.

Y al que esperamos que vuelva.

En un tiempo de música nacida de basura o dominada por la electrónica, es un placer escuchar algo tan puro y de verdad, sin artificios ni aliños, solo talento y sensibilidad.

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