Hace ya muchos años que el estreno de cada película de Martin Scorsese se convirtió en cita obligada para los aficionados al Cine. Tanto crítica como público han respondido, quizás sin la efusividad de otras ocasiones, pero en en cualquier caso de forma positiva. No así los premios cinematográficos más importantes, que han optado por no incluirla entre sus principales candidatas.

Silencio y el cine religioso de Scorsese

Silencio supone una de las películas más personales del director italo-americano. A nivel temático, el film continua la línea iniciada con La última tentación de Cristo (1988) o Kundun (1997).

A nivel formal, apuesta por una sobriedad narrativa que la distancia de su última película, El lobo de Wall Street (2013). La trama narra la historia de dos misioneros en el Japón del siglo XVII, la búsqueda de un misionero que se había embarcado hacia el país nipón años atrás, y las difíciles y peligrosas condiciones de vida de los cristianos en el país del sol naciente. En Silencio Scorsese construye una obra coherente con el resto de su filmografía y con las preocupaciones que la han atravesado, aunque situadas en un contexto diverso de los films de mafiosos que consiguieron enganchar al cine a todo una generación.

Protagonizada por Andrew Garfield y Adam Driver, cuenta con la presencia de actores destacados como Liam Neeson e Issei Ogata.

El propio Scorsese firma el guión, junto a Jay Coks, basado en una novela de Shusaku Endo. Hay otros colaboradores habituales en el equipo, como Rodrigo Prieto a cargo de la fotografía (donde repetirá en la esperada The Irishman) y la montadora habitual del neoyorquino, Thelma Schoonmaker.

El silencio de los premios

Ninguno de los anteriores elementos ha convencido a los académicos para incluirla entre las películas con más nominaciones. La ciudad de las estrellas (La La Land) parte como gran favorita, junto a otros platos fuertes de la temporada como La llegada o Hasta el último hombre (protagonizada también por Garfield, y por la que ha recibido una nominación como mejor actor).

Solamente Rodrigo Prieto, responsable de la fotografía, ha sido propuesto por los académicos.

Los premios en general y los Oscars en particular nunca ha sido el ambiente más favorable para Scorsese. De hecho, a pesar de la innegable calidad que ostenta su extensa filmografía, tuvo que esperar hasta 2007 para verse recompensado con un Oscar a la mejor dirección, por Infiltrados, cuando ya era de sobra reconocido como uno de los autores más importantes de la historia del cine. Así que poco ha cambiado la historia para el neoyorquino en lo que a premios se refiere y la verdad, no le hace ninguna falta.

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