Oír el color rojo, saborear la letra i griega, y palpar con los dedos la nota más aguda de un piano mientras podemos observar con detalle su textura. La sinestesia, acompañada bajo la palabra fenómeno, don, o denominada con los términos inverosímil o sobrenatural, es una afección neurofisiológica que tan sólo es capaz de tocar, degustar y contemplar sin un orden establecido el un 1% de la población mundial.

"El amarillo es el color del centro en una trompeta de latón, negro es el color del cierre y el fin de las cosas, y las combinaciones de colores producen frecuencias vibratorias, similares a los acordes tocados en un piano." Lo escribió el pintor ruso Wasily Kandisky, que a lo largo de su vida trató de transmitir su visión particular de los sentidos y la mente bajo la extraña percepción de la sinestesia.

Asimilar varios tipos de sensaciones de diferentes sentidos en un sólo acto perceptivo sin la ingesta de droga alguna ha sido fuente de inspiración a lo largo de la historia. El compositor francés Claude Debussy tradujo musicalmente el impresionismo pictórico y la estética simbolista representada por Baudelaire, Rimbaud o Mallarmé, Newton investigó las relaciones físicas entre los colores y las notas musicales, Giuseppe Arcimboldo, pintor italiano del siglo XVI, representaba el rostro humano a partir de flores, frutas, plantas, animales u objetos, inventó un órgano que fundía sonidos y luces de colores, o Alexander Scriabin se convirtió en el músico que asoció cada tonalidad a un color determinado.

"El círculo es la forma más pacífica y representa el alma humana"

La sinestesia, sin embargo, no es un don que sólo influye al Arte. Estudios científicos valoran que todo ser humano podría nacer con este síntoma. No hay persona que no haya imaginado colores en una canción o identificado el sabor de un objeto.

Con el paso de los años, el cerebro olvida en algún rincón de su hemisferio dicha capacidad. "Puede ser que escuchar Música te evoque colores, puede que escuchar una palabra te sugiera un sabor en la boca, o saborear algo puede hacer que sientas una determinada sensación en las yemas de los dedos. Hay quien tiene orgasmos en colores, sólo es una entre muchas formas de sinestesia", aclara el neurocientífico David Eagleman.

"El círculo es la forma más pacífica y representa el alma humana," sentenció Kandisky. Con este concepto y el objetivo de cualquiera pueda vivir durante unas horas una manera peculiar de sentir o percibir, La Fundación Juan March, en un atrevido compromiso con el arte, celebra durante este mes un bello ciclo de conciertos que trata de poner este fenómeno sobre un escenario.

Bajo el título 'Sinestesias. Escuchar los Colores, ver música', los espectadores pueden disfrutar este miércoles del tercer concierto de un ciclo que arrancó a principios de noviembre. György Ligeti, compositor húngaro conocido por el gran público gracias el director Stanley Kubric, apasionado de los laberintos y las ilusiones ópticas del artista holandés Maurits Cornelis Escher, será el protagonista de esta semana.

El ciclo culminará el 30 de noviembre con el compositor Olivier Messiaen, quien dijo: "No pido que vean los mismos colores que yo, pero sí que vean colores, cada cual a su manera."

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