En esta cultura, se llegó a venerar y a representar en estatuas, dándoles mucha importancia. Los egipcios conocían los poderes mágicos que rodean a estos seres.

El gato es un animal que parece ser diseñado para estar junto a los seres humanos, estas pequeñas criaturitas parecen ser intermediarios entre esta realidad, la de nuestra tercera dimensión, con otras realidades. Sus ojos son como sensores capaces de ver y detectar cosas que nuestro sentido limitado no nos permiten.

Fíjense que en Egipto el gato se traduciría como “MIW” que significa “ver”.

Los egipcios colocaban estatuas de gatos en las entradas de sus casas para impedir la entrada de espíritus malignos, la imagen del gato era utilizada para protección contra fuerzas oscuras porque decían que podían ver absolutamente todo. No hay más que ver sus ojos con una capacidad de adaptación a las diferentes tonalidades de luz y su campo de visión, que es mucho más amplio que el de los humanos, de unos 200 grados.

Ellos no enfocan bien de cerca, es como si sus ojos estuviesen diseñados para ver a largas distancias. Se dice que ven mucho mejor en la oscuridad que en el día, sus ojos cambian cuando hay oscuridad, sus pupilas se vuelven redondas, en cambio cuando hay luz se vuelven verticales.

Al parecer, quienes introdujeron el gato como animal de compañía fueron los Griegos. Está claro que ninguna cultura les puede venerar tanto como en Egipto, hay que ver hasta qué punto los egipcios adoraban y veneraban a los gatos en esa cultura, que si tú matabas a un gato, estabas sentenciado a muerte, era la pena capital.

El gato era un animal sagrado, y cuando un gato fallecía, era momificado se celebraba toda una ceremonia con cánticos, incluso los egipcios como señal de luto, se rapaban las cejas, enterraban al gato momificado y a su lado le colocaban varios ratones embalsamados para el camino hacia el más allá.

Una de las principales divinidades egipcias era la diosa Basted, representada con cabeza de gata, era una diosa felina que simbolizaba la protección del hogar y también significaba el sentido maternal de protección hacia los hijos.

Ciertamente los gatos en Egipto eran tratados como dioses, pero en la Edad Media la cosa cambió y la iglesia, junto con la santa inquisición, empezó a extender la idea de que el gato era un aliado del demonio y de las brujas.

Los gatos reciben los campos electromagnéticos y las fluctuaciones de ondas que fluyen por el ambiente ¿cuándo habéis visto a un gato en un capo de un coche? Lo usan para calentarse en invierno y en parte también lo hacen para extraer la energía electromagnética del motor del coche, porque los gatos absorben los campos electromagnéticos y eléctricos.

Les gusta, es como si se alimentaran de esa energía. Los gatos en sí son como unos filtros para limpiar el ambiente, nos protegen de ciertas radiaciones en nuestra casa, las limpian. Establecen un lazo psíquico con nosotros porque ellos perciben nuestro estado de ánimo y nuestro interior, e incluso nuestra salud. Son además capaces de sanarnos simplemente con acariciarlos, el famoso ronroneo influye en diversas dolencias, especialmente de los huesos.

Desde el sector esotérico se dice que si cuidas bien a tu gato, él te lo agradecerá.

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