Japón se encuentra en total emergencia luego de que el martes fuera azotado por el potente tifón Jebi, considerado como el más devastador que ha azotada al país asiático en los últimos 25 años. Hasta ahora, el tifón que sostiene vientos de alrededor de 220 kilómetros por hora, ha provocado que al menos 11 personas perdieran la vida mientras que más de 300 se encuentran heridas, algunas de ellas de gravedad, por lo que se espera que la cifra de víctimas mortales pueda aumentar en las próximas horas o días.

Una gran devastación

Jebi, que cruzó el archipiélago de suroeste a norte, también ha provocado a su paso gran destrucción material, dejando casas, negocios y centros públicos literalmente en ruinas. Medios locales muestran imágenes de calles llenas de restos de edificios y cientos de árboles caídos por la fuerza de los vientos, escenas que los mismos japoneses han calificado como desoladoras.

Las autoridades japonesas han declarado el estado de emergencia y han pedido a la población mantenerse resguardada y, de ser necesario, continuar en los albergues que se han habilitado en varios puntos de las regiones donde ha pasado el tifón, en los que alrededor de 16 mil personas pasaron la noche del martes.

Además de los inmuebles dañados, la red eléctrica también sufrió graves estragos, al grado de que más de dos millones de hogares quedaron sin electricidad, lo que complicó más la situación para los habitantes que sufren los embates de Jebi.

Difícil tránsito

Ante el caos causado por el tifón, las carreteras de Japón quedaron prácticamente colapsadas por los autos que fueron arrastrados por el viento y los restos de edificios y vegetación que las obstruyen, por lo que el tránsito en la región se ha visto severamente afectado.

Además, continúa la suspensión de al menos 160 vuelos por parte de varias aerolíneas y el sistema ferroviario poco a poco vuelve a restablecerse, por lo que, hasta este miércoles, continúa ineficiente.

Dura temporada para Japón

Tal pareciera que la naturaleza no cesa sus embates contra Japón, pues recientemente ha sufrido por diferentes fenómenos que han causado graves daños a su población. Basta recordar que hace poco más de un mes sufría por las inundaciones que provocaron las torrenciales lluvias que azotó la región dejando un promedio de 220 personas muertas.

En julio, una fuerte ola de calor cobró la vida más de 100 personas y provocó daños en las salud de casi 50 mil pobladores.

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