El presidente de Venezuela fue reelecto con una votación de 5.823.728, según el ente rector, Consejo Nacional Electoral, de Venezuela, a pesar de un índice de abstención de 54% aproximadamente, que se traduce en la más alarmante en más de 50 años de democracia.

Extraño pensar que dicho gobernante habiendo renovado su mandato, haya tenido que recurrir a crear saludos a una falsa multitud, tras llegar al colegio Miguel Antonio Caro, en Catia, una popular zona caraqueña, para ejercer su derecho al voto, sin embargo testigos expresan todo esto fue para evitar disfrazar la abstención de los comicios del domingo 20 de mayo.

El señor Nicolás Maduro Moros se ha encargado de cercenar el derecho a la libertad de expresión en el país, no otorgando nuevas concesiones a emisoras radiales, televisas y en línea. Lo más triste del asunto es que poseyendo todo el control de la “información” producida en dicho país, aún él tenga que recurrir a artífices para su propaganda política, puesto que no cuenta con el real apoyo de la mayoría de los venezolanos.

Esto es completamente entendible porque los venezolanos están sufriendo cada día más el desabastecimiento de alimentos y medicinas, además de que los salarios no alcanzan para cubrir ninguna necesidad básica, muchos menos para adquirir vivienda o auto propio; además gran parte de la población de profesionales o venezolanos “productivos” han decidido emigrar y probar suerte en otras tierras, a pesar de que el empleo extranjero sea muy por debajo de su formación académica.

Todo esto con el fin de poder ahorrar dinero, ya que en otras naciones el salario si cubre más que las necesidades básicas, con el fin de poder enviar a sus familiares en Venezuela medicinas, alimentos y/o ayuda económica a través de casas de cambio.

La banca privada

Los venezolanos en el exterior en su mayoría hacen uso del Banco Banesco Banco Universal para enviar a sus familias las ayudas económicas, pues el gobierno actual se ha encargado de levantar supuestas investigaciones a dicha banca y así limitarlas transacciones, lo que produce mayor malestar, stress e incomodidad en los venezolanos quienes poseen una nueva preocupación para tramitar las ayudas o recibir dinero del exterior.

Stress, stress y más stress

Mientras tanto el venezolano sigue buscando mil formas de reinventar su economía personal, reemplazando alimentos y medicinas por los más accesibles o naturales. Lo más triste es que alguien en una oportunidad dijo que “es malo ser rico” (Chávez, 2009) y su “hijo”, el actual presidente de Venezuela y muchos de los gobernantes electos de su línea “socialista” se ha encargado de abultar su billetera y la de sus familiares en cantidades exponenciales.

Además de hacer uso de intermediarios y testaferros para intentar disimular la malversación profunda de fondos que ha existido en Venezuela, ya que entre los años 1999 y 2014 el gobierno de Chávez ingresó dos veces y media más dinero que todo lo que se había generado desde 1830. Otra muestra es la hija del fallecido presidente Chávez (María Gabriela) que posee más de 4.000 millones de patrimonio en bancos en Andorra y EEUU. Así que la corrupción fue “electa” nuevamente y el pronóstico es que la corrupción seguirá matando a los venezolanos por la falta de alimentos y medicinas.

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