La decisión de Donald Trump de trasladar la embajada de EEUU de Tel Aviv a Jerusalén ha calentado la zona de una manera alarmante. Las protestas de los palestinos por lo que consideran un duro agravio para ellos, han causado ya 50 muertos y más de 10.000 heridos, y todo por una decisión, qué lejos de la apuesta en su día de la ONU por traer la paz a Oriente Medio, ha convertido de nuevo la zona en un polvorín.

La decisión en torno a Jerusalén

En los años ochenta se decidió por parte de la Organización de las Naciones Unidas que todos los países retiraran sus embajadas de Jerusalén, dado que tanto palestinos como israelitas demandan la ciudad santa como su capital, pues bien al hacer efectivo ese traslado, Donald Trump la reconoce de alguna manera como capital del estado de Israel.

Evidentemente, eso han exaltado los ánimos de los palestinos y de qué manera y bloquea el proceso de paz y si no fuera poco la inauguración de la embajada ha coincidido con el 70 aniversario de la creación del estado de Israel, lo que digamos ha sido como la guinda, dado que su fundación tuvo como consecuencia la creación de numerosos refugiados palestinos al ser desplazados de su tierra y el inicio de un conflicto que está enquistado y que no tiene visos de solucionarse.

La celebración de los hebreos por la inauguración de la embajada contrasta con las numerosas protestas de los palestinos.

Estas protestas están teniendo como resultado muertos y heridos como consecuencia de la represión por parte del ejército de Israel. Coincide con las movilizaciones que con el nombre de La marcha del retorno que pretenden exigir la vuelta de los refugiados a las tierras de las que fueron expulsados.

Controvertidas reacciones

Las reacciones ante la sangrienta jornada vivida en los días pasados no se han hecho esperar y algunas de ellas, sobre todo las pertenecientes por el bando israelí han sido muy criticadas, como por ejemplo la de portavoz y diplomática Michal Maayan que afirmaba que “no podemos meter a tanta gente en la cárcel” ante la pregunta de por qué disparaban a matar.

La cuestión es que la represión ha dejado un inmenso manto de heridos y una desatención sanitaria de grandes dimensiones dado que el sistema sanitario que hay en la zona se ve totalmente incapaz de abarcar tanto, teniendo que pedir ayuda a Egipto para ello.

Esto es sin duda, una crisis humanitaria, términos precisos que hizo el otro día el ya presidente de la Generalitat Quim Torra, cuyo partido felicitó en nombre de su presidente a Israel por la creación de su estado y que ha impedido junto a “extraños compañeros en este viaje” como Ciudadanos y PP que el Ayuntamiento de Barcelona condene la matanza del otro día.

Por su parte, Fatah y Hamás mantienen discrepancias sobre continuar la marcha, dado que los primeros la dan por concluida al contrario que los segundos que la mantienen, a sabiendas también que la siguiente movilización está fechada para el 5 de junio conmemorando el día la naksa ( la guerra de 1967).

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