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Se cumplen siete años de uno de los peores terremotos que ha padecido Japón, el país más sísmico del mundo, y aunque la mayoría de las casas lo resistieron y los japoneses están acostumbrados a los temblores, no estaba previsto el posterior tsunami, que arrasó una zona de la costa que da al Océano Pacífico, ni mucho menos el colapso de la central nuclear de Fukushima. Estos dos desastres han dejado secuelas en el alma nacional, que se irán superando muy poco a poco.

Aquí vemos una recopilación de vídeos caseros de la época, recopilados por la TV japonesa, con gente corriente que logró filmar el terrible temblor de tierra en varias zonas del país, incluyendo una reunión del Gobierno japonés de entonces en el Parlamento, con todas sus paredes temblando, antes del tsunami.

Pero el Gobierno conservador de Shinzo Abe quiere que se reactiven 42 reactores nucleares para producir la electricidad que el país necesita para funcionar a pleno rendimiento.

Algo que la oposición política japonesa quiere evitar, y cuatro de los partidos de ella quieren presentar un proyecto de Ley para erradicar definitivamente el uso de la Energía Nuclear, o que se vaya reduciendo un 30 % el uso de esa energía, para impulsar las energías renovables, que llegaría al 40 %.

Proyecto de Ley de la oposición para desmantelar todas las centrales

El proyecto de Ley de la oposición es liderado por el Partido Demócrata Constitucional (PDC), que propondrá, además, que para desmantelar las centrales, serán nacionalizadas. “La energía nuclear porta problemas como el deshacerse de los residuos o la exposición de los trabajadores a la radiación”, explica Yukio Edano, del PDC, que está haciendo una gira por todo Japón para explicarlo a la gente.

El proceso para desmantelar todas las centrales del país será largo y lento. Muchos expertos calculan unos 40 años, y que será muy costoso.

Un ejemplo será la famosa central de Fukushima, que además de lo aludido, tendrá que decidir qué hacer con residuos nucleares como el corium, combustible fundido de tres reactores y el agua contaminada que ayuda a refrigerarlos. Todo ello pesa unas 85.000 toneladas. Nada fácil, por lo tanto, en corto plazo.

El Ministro de Exteriores japonés contra la energía nuclear

Volviendo al Gobierno de Shinzo Abe, tiene disidentes en su idea de relanzar la energía nuclear: su Ministro de Asuntos Exteriores, Taro Kono, es hostil a dicha energía y lo ha hecho saber siempre. En una conferencia en Abu Dhabi, en enero, tildó de “lamentables” los objetivos de usar energías renovables, y que se retrasa “por que el país da privilegios al statu quo por miedo al cambio [a energías renovables]”.

Antes del nefasto día del 11 marzo 2011, 54 reactores nucleares funcionaban en Japón. Luego, se paralizaron todos y hubo de importarse combustible del extranjero para las centrales térmicas. Cinco han vuelto a funcionar y 19 esperan una autorización gubernamental.

Por otro lado, las normas de seguridad en las centrales nucleares son nuevas y muchísimo más severas que antes de aquel día. Además, el Gobernador de la Prefectura de Niigata, Ryuichi Yoneyama, donde hay otra central, Kashiwazaki-Kariwa, que controla también Tepco, la misma de Fukushima, se niega a autorizar la vuelta a funcionar del reactor local, por que todavía no se han determinado realmente las consecuencias del accidente de Fukushima y cómo afecta ello al cuerpo humano y a la vida de la gente.