Desde el diciembre pasado, con una medida que buscaba sacar de circulación los billetes de 100 bs. y así combatir una fuga de los mismos por la frontera colombo venezolana, y con el anuncio de un nuevo cono monetario que ni se encontraba en el país, se podría decir que, hace un año nació la crisis del efectivo en nuestro país. Gente haciendo colas más largas que por comida para depositar sus billetes de 100 bs. en oficinas del BCV (Banco Central de Venezuela), otros corrían a gastarlos en comida, ropa, juguetes , otros pocos aguardaban con paciencia estaban seguros de que no podrían sacarlos de circulación en tan solo tres días. Y allí vino, prorroga de los billetes hasta el 20 de enero de 2017.

¿Qué sucedió en 2017?

En enero se comienzan a ver los billetes del nuevo cono monetario que se había adaptado por culpa de la inflación, estos nuevos billetes son idénticos a los anteriores, solo cambia monto y color. La gente se empieza a confundir al tener dos billetes parecidos en la mano (pero en los montos nada cercanos) personas incluso llegaron a recibir billetes de 5000 bs. cuando debían recibir 50 bs. directamente desde las taquillas del banco. Otra fase de la crisis del efectivo sale a flote.

Llega febrero con otra prorroga de los billetes de 100 bs. y sin poder si quiera sacar billetes del nuevo cono monetario de los cajeros automáticos, volviendo a las colas pero esta vez para retirar efectivo. Llega otra prorroga del billete de 100 bs, la gente se adapta a la crisis.

Llega marzo, cuando la crisis del efectivo se une a una crisis constitucional en el país, la gente comienza a externalizar su descontento con el gobierno por las medidas tomadas. Aunque la prensa extranjera decía que solo la crisis del efectivo era suficiente para la renuncia de Nicolás Maduro. Varios países retiran a sus embajadores mientras los venezolanos sufren para retirar una pequeña cantidad de efectivo, para ver que consiguen y así sobrevivir.

Entrando en abril, mes en el que comienzan las protestas, mientras miles salen a demostrar su descontento con el gobierno y exigir un cambio del mismo, y varios de ellos pierden la vida durante este primer mes de protestas otra gran cantidad de venezolanos, que no se puede dejar de lado, salían a trabajar como pudiesen, viven del día a día, del efectivo que consiguen día a día, ya sea para solo un kilo de yuca o papa.

Mayo, mes donde el gobierno activa el Plan Zamora y proporciona las fechas para las elecciones (cuestionadas elecciones) de la Asamblea Nacional Constituyente, agravante de las protestas.

Pero esto no significa que la gente se olvida del efectivo, las colas para retirarlo siguen presentes.

Junio y Julio se van en algo que parece sacado de una novela distópica, días programados para las protestas en los que la lucha en la calle eran completamente dedicados a sobrevivir, ya sea en las protestas o buscando la solución para trabajar y de esta forma sobrevivir. Y otros días en los que no había nada programado, donde las protestas parecían distantes y la gente se dedicaba a su vida como si nada sucediese, trabajar y buscar efectivo, hasta burlarse al mencionar las monedas del nuevo cono monetario, las personas aseguran nunca haberlas visto.

Las protestas disminuyen

Con la instalación de la Asamblea Nacional Constituyente, varias inquietudes políticas, intentonas de golpe de estado y un casi inexplicable detenimiento de las protestas. Agosto transcurre como un mes tranquilo, ya el efectivo no parecía un gran problema, la gente ya se había acostumbrado a la escasez, planificaba cuándo dinero podía sacar a la semana y qué podía comprar, rogando que el precio no variara y le tumbara los planes.

Los meses posteriores no traen muchos sobresaltos en cuanto al dinero en efectivo en el país, la escasez continua, las personas suelen no tener ni para pagar un pasaje mínimo y lo poco que logran sacar que se les esfuma de las manos, hasta que a comienzos de noviembre el Presidente anuncia la aparición de un nuevo billete, el de 100.000 bs. con el que busca solucionar de una vez por todas la crisis del efectivo, y también “…proceder a fortalecer la política de protección, seguridad social de los trabajadores y la familia venezolana".

Los primeros días las colas en los bancos disminuyen, pero no dura mucho, una nueva medida a la que los ciudadanos no les tenían mucha confianza fracasa como todas las anteriores.

Y aquí estamos, después de un año del anuncio de la eliminación del billete de 100 bs. sigue siendo este el de mayor circulación en la calle, las colas no han desaparecido, incluso se han intensificado. Las personas le huyen al billete de 100.000 bs. ya que no encuentran locales se los acepten, y a pesar de todo, sigue la fuga de billetes por la frontera, la inflación aumenta y se imprimen más billetes, Venezuela vive en crisis.