La fiscalía anticorrupción solicitó la prisión sin fianza para Ángel María Villar y su hijo Gorka, y el juez aceptó la solicitud condenando a ambos a prisión sin fianza, tras tomarles declaración.

También fueron enviados el vicepresidente económico Juan Padrón, sin fianza, y Ramón Hernández Baussou, el cual podrá salir previamente abonada la fianza impuesta por el juez Santiago Pedraz.

Los cuatro, que permanecieron recluidos en las dependencias de la Guardia Civil, se acogieron a su derecho de no declarar ante los agentes, los cuales estiman de una lucración a beneficio propio de unos 45 millones de euros.

Pese a superar las últimas investigaciones en los casos de corrupción a nivel europeo, como el caso FIFA, Villar fue arrestado tras una previa denuncia del Consejo Superior de Deportes (CSD), planteada en 2016.

Las sospechas sobre la gestión del máximo dirigente de la Federación, partieron de una autoría del (CSD) el cual detectó irregularidades en el pago de una deuda, que ascendía los 24 millones de euros, contraída por la empresa de Samper, a causa de los derechos televisivos de la selección española.

Tras un legado de 28 años en el cargo, Ángel María Villar, se beneficiaba de los amistosos de la selección, pues se ha demostrado que cobraba comisiones por la celebración de partidos, ya que se aprovechaba su puesto en la federación para la contratación de servicios en beneficios de su hijo Gorka, al frente de varias empresas las cuales recibían los ingresos desviados.

En 2003 Ángel María Villar, despidió a su Secretario General hasta el momento, Gerardo González durante 12 años acusándolo de deslealtad, y bajo sospecha de filtraciones a la prensa. Este, a su vez ya denunció las supuestas irregularidades económicas. Tras estos hechos, Gerardo González, presentó una candidatura a las elecciones, las cuales perdió.

A la luz de los acontecimientos, Villar, inició un proceso de remodelación de su equipo, modificando en gran parte la directiva existente hasta el momento, nombrando a gente de confianza colocando a Jorge Pérez Arias, como Secretario G, se inició la construcción de la nueva Ciudad Deportiva del Fútbol Español en Las Rozas (Madrid), se reconfiguró la Dirección Deportiva Federativa, imponiendo a Fernando Hierro, y la estructura administrativa de la RFEF con profesionales al frente de diferentes cargos: Vicente Casado en Marketing, Emilio García asesorando en los temas Jurídicos, Pedro Rubio en Recursos Humanos y Antonio Bustillo al frente del departamento de comunicación.