El Protocolo de Montreal ha traído buenas noticias sobre el medioambiente y la naturaleza.

Así, el agujero de la capa de ozono se ha reducido a unos niveles que no se habían conocido desde hace muchos años según un estudio publicado este miércoles por Nature. Este es un ejemplo más de los resultados de la cooperación a nivel nacional y la importancia del activismo social.

La existencia de un agujero de un tamaño enorme en la capa de ozono (que está situada en la estratosfera de la Tierra) fue descubierta en el año 1985 y desde ese momento se convirtió en un importante caballo de batalla para todos los movimientos ecologistas.

Pero, también, para varios gobiernos del planeta, que lograron reaccionar con bastante agilidad.

Solo dos años después de haberse probado científicamente su existencia, se firmó el Protocolo de Montreal, firmado por un total de 196 países y por la Unión Europea, en el que se pactaba la eliminación de algunas de las sustancias responsables del problema. Pero, los resultados de aquel histórico acuerdo no fueron de manera inmediata, pero se ha logrado algo impensable en aquel entonces: en el año 2020, se ha logrado que el agujero de la capa de ozono haya vuelto a niveles de hace treinta años.

El ozono es un elemento muy singular

Cuando está capa está muy baja respecto a la atmósfera (por ejemplo, en la troposfera, donde vive el ser humano) actúa como un contaminante muy peligroso y es uno de los objetivos que en dicho Protocolo había que batir. Pero, en las capas altas, en la zona de la estratosfera (a una altura entre 16 y 50 kilómetros) constituye un importante escudo para poder parar las radiaciones más dañinos que provienen de la estrella solar.

Las cremas solares para proteger la piel aumentaron tras el descubrimiento del agujero de la capa de ozono

El ozono logra atrapar hasta el 99% de uno de los rayos más dañinos como son los rayos ultravioleta y gran parte de otros, la radiación infrarroja. El agujero que surgió durante la década de los años ochenta aumentó las ventas de cremas solares de alta intensidad para proteger la piel, puesto que los rayos del sol, como avisaban las autoridades médicas, quema en estos momentos como nunca había sucedido.

El pasado mes de septiembre, los científicos que forman parte del Servicio de Vigilancia de la Atmósfera “Copernicus”, señalaron que la superficie del agujero estaba en un evolucionando a un ritmo muy inferior a lo normal.

Pero había que señalar que este año estamos viviendo un año con unas temperaturas estratosféricas mucho más cálidas. Por tanto, no es una señal de que el que estemos en vías de recuperación de manera rápida y repentina. Igualmente, han recordado la aparición de un agujero de la capa de ozono en el Polo Norte.

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