Hemos generado una gran dependencia a #Internet y a nuestros smartphones de la que aún muchos no son conscientes. Pero lo que muchos individuos aún no saben, es que, vivir enganchados a este tipo de comunicación nos acarrea problemas muy graves, como la ansiedad o la depresión. El abuso de las #Redes Sociales genera falta de concentración y alteraciones del ánimo. Por lo tanto, tenemos que ser conscientes de que la adicción es un problema real.

Uno de los principales síntomas de esta adicción es estar viviendo un momento especial en tu vida y preocuparse por tomar fotos que hagan que quede constancia de que viviste aquello para poder compartirlo en lugar de disfrutar plenamente de la felicidad que provoca vivirlo en primera persona.

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Por ello, el mal uso de las redes sociales altera el disfrute de nuestra vida cotidiana. Nos hace llegar a pensar que nuestra vida no es tan buena como desearíamos, y la comparamos con las de aquellos que inundan sus perfiles con aparentes grandes experiencias en las que dejan ver su cara más feliz. En este mundo virtual tenemos la capacidad de editar nuestras vidas de manera que solo nuestros mejores momentos importan, todo se elige minuciosamente. Nuestra apariencia está estudiada y nos importa más qué imagen proyectamos que nuestra historia real.

Ver aquellas fotos de la reunión familiar de la semana pasada nos recuerda sensaciones gratas y nos volvemos adictos a estas emociones. Si las fotos rebosan felicidad, amistad, buen ambiente y diversión, nos sentiremos atraídos por ese tipo de experiencia, independientemente de que las fotos disten mucho de la realidad.

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Sencillamente no lo cuestionamos y aceptamos esta imagen positiva. En las redes sociales solo mostramos nuestra mejor versión. Esta versión que creamos de nosotros mismos se acerca más a la imagen que queremos transmitir que a la que realmente tenemos.Y las redes sociales fomentan esta distorsión de la realidad.

Las principales víctimas de estas adiciones son los adolescentes y jóvenes que son más propensos a no controlar sus emociones. No podemos olvidar los aspectos positivos que nos aportan las redes sociales. Pero si surgen síntomas como la imposibilidad de alejarse del móvil, ansiedad ante el sentimiento de desconexión, o la falta de atención hay que percatarse de que existe un problema y hay que ponerle solución. Debemos aprender a gestionar el uso que le damos a Internet. La imposición de horarios, las actividades ociosas y el deporte pueden ser de gran ayuda para evitar esta dependencia.

Son varias las preguntas que debemos plantearnos si no estamos seguros de hacer un buen uso de las redes sociales.

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Si olvidas el móvil, ¿sientes mal estar y te pones nervioso? ¿Cuántas veces al día consulto mi timeline? Cuando no obtienes los likes que esperabas o no comentan su posts, ¿te sientes decepcionado? ¿Tienes más amigos virtuales que reales? ¿Interactúas en las redes sociales mientas caminas? Antes de dormir, y lo primero antes de levantarte ¿es comprobar tus redes? ¿Me evado de las conversaciones por estar pendiente del móvil? ¿Tus amigos bromean con que eres un adicto al móvil?

Que contestes afirmativamente a algunas de estas cuestiones no significa que seas adicto. Pero si que deberías prestarle más atención a tu vida real. Y cuando lo hagas, serás mucho más feliz.