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##praga ha sido definida como una de las ciudades con más encanto de ##Europa. Y razones no le faltan. Sin embargo, la ciudad es siempre es asociada a los mismos monumentos, lugares y personajes, pero la realidad de sus habitantes está muy apartada de esos espacios abarrotados de gente en los que apenas se puede caminar. Una mirada a la Praga más profunda, a los parques, museos o locales más alternativos permiten al que viaje hasta ahí una visión más realista y satisfactoria de la capital de República Checa.

Con la separación de Checoslovaquia en 1993, la principal ciudad del territorio fue víctima de un boom turístico accelerado, motivo por el que posiblemente se justifica la actitud reacia de sus habitantes hacia los turistas, aquellos que ocupan en masa la Plaza de la Ciudad Vieja, donde se encuentra el Reloj Astronómico, el Puente de Carlos o la Plaza de Wenceslao o el castillo.

Solo hace falta andar un poco más allá del centro para adentrarse en el día a día de sus habitantes. Por el camino se pueden encontrar monumentos como el muro de #John Lennon, una pared llena de graffitis dedicada al músico, la casa danzante, un edificio deconstructivista obra del famoso arquitecto Frank Gehry, o las múltiples esculturas surrealistas repartidas por la ciudad, del artista checo David Cerny.

Praga es una ciudad de parques. Destaca la Isla Kampa, situada en medio del río Moldava; la gran extensión de verde que rodea la Petrin Tower, una reproducción de la Torre Eiffel que ofrece unas excelentes vistas de la ciudad; el parque Letna, donde se reúnen los jóvenes cada tarde y el mejor punto para ver la famosa imagen del río y los puentes; y sin duda, el mejor sitio para ver la puesta de sol, el parque Riegrovy Sady.

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Hay dos cafés en Praga con una gran tradición histórica detrás. Uno es el Café Louvre, con más de cien años y aun conservando sus aires de la Belle Époque, el otro es el Grand Café Orient, el máximo exponente del cubismo arquitectónico del país.

Pero si Praga es conocida por una bebida, esta es la cerveza. Swan o Popo Café son buenas opciones para tomarla, pero sin duda el mejor lugar es Vzorkovna, un local bastante escondido, el espacio de encuentro underground de la ciudad, con paredes garabateadas, música en directo, sofás, cervezas servidas en tarros de melmelada y un perro de más de dos metros recorriendo los pasillos del local. Por algo sus asiduos lo llaman ''el bar del perro''.

Y después de la cerveza llega la fiesta. Roxy es uno de los clubs más recurridos, en Chapeau Rouge ponen hasta reggaeton, y Lucerna es famoso por las fiestas temáticas con música de los ochenta, pero el local más único y alternativo es CrossClub, cuya fiesta no se puede olvidar, ni que sea por el característico espacio, decorado con chatarra.

La ciudad cuenta también con una infinidad de museos. Praga es asociada a grandes nombres del mundo del arte. #Kafka es el más destacado, por eso tiene en su ciudad de nacimiento su propio museo, pero la literatura checa ha dado otros grandes nombres como Milan Kundera o Karel Capek. También Alfons Mucha, el artista de los pósters del Art Noveau, tiene su propia galería, pero si lo que interesa es el arte contemporáneo, el mejor centro es el DOX.