Paseando desde el centro histórico de Vitoria hasta su Ensanche, uno tiene la apariencia de estar caminando por un extenso jardín. Y es que la ciudad vivió en el siglo XIX una proliferación de jardines, parques y pequeños palacios con el fin de embellecer la ciudad, todo ello reunido bajo la denominación de Anillo Verde.

Se puede empezar el recorrido en la Plaza de la Virgen Blanca, la cual está presidida por un conjunto escultórico que recuerda la victoria contra las tropas francesas de Napoleón Bonaparte en 1813. La plaza está rodeada de edificios con bellos miradores, mientras que en uno de los extremos destaca la Iglesia de San Miguel, uno de los lugares de culto más queridos por la población vitoriana.

Muy cerca está la Plaza de España, de finales del siglo XVIII, período en el que Vitoria empezó extenderse más allá de las murallas de época medieval. Es uno de los lugares más transitados, sitio ideal para saborear los tradicionales pintxos de la gastronomía vasca, acompañados de un buen txacolí, o bien degustar algunos dulces o postres típicos de la ciudad. 

El centro neurálgico de la ciudad se halla en torno a las calles Santa maría, Escuelas y Fray Zacarías Martínez, las cuales desembocan en la Catedral de Santa María, edificado en el siglo XII, y rodeada por los Palacios de Escoriaza-Esquivel y Montehermoso, de época renacentista. Otros edificios emblemáticos de esta zona son el Portalón o la Casa del Cordón. Algunas de las tiendas artesanales de la ciudad aun perviven en las calles Cuchillería o Pintorería, encontrando pequeñas piezas de madera tallada, cerámica o instrumentos de música.

Vídeos destacados del día

Es también una buena zona para seguir tapeando al llegar la noche o tomar unas copas. En cuanto a museos destaca el Artium (Museo Vasco de Arte Contemporáneo), el más innovador de Vitoria, así como el Museo Fournier de Naipes, el Arqueológico y el de Bellas Artes.

El Parque de la Florida es el más céntrico de todos los parques que conforman el Anillo Verde de la ciudad. Desde él se puede continuar el trayecto en dirección al Palacio de Ajuria Enea, trayecto rodeado de árboles de cientos de años de antigüedad y pequeños palacios del siglo XIX. Continuando, aparecen los parques del Prado, Armentia o Zabalgan, todos ellos piezas del Anillo Verde, un símbolo de la ciudad que tuvo su recompensa en 2012, cuando fue nombrada Capital Verde Europea. #Calidad de vida