Esta ruta, llamada “la autopista”, con 1.200 m de altitud (no es recomendable que los Niños superen los 2.500 m) y un desnivel de 150 m, es ideal para coger ritmo e ir acostumbrando al bebé al entorno de la montaña. Y como recompensa, el refugio donde podréis disfrutar de un merecido descanso con unas vistas inmejorables de la Pedriza, en la Comunidad de Madrid.

Preparativos antes de empezar

Lo primero, es disponer de una buena mochila portabebé. No hace falta que sea de armazón, pero es importante que vaya reforzada en las lumbares y en la espalda para evitar sobrecargas y lesiones musculares. Las mamás ya sabemos lo que es llevar a nuestro bebé en la tripa, pero muchos padres se sorprenden del peso que hemos tenido que soportar durante el embarazo.

A la hora de preparar la mochila, ten en cuenta que casi todo el camino discurre por sombra, por lo que bajará la sensación térmica. No olvides adecuar la ropa a la estación (chaqueta, gorro, gorra, crema solar…) y lleva una muda completa para cambiarle al finalizar, tanto en verano como en invierno, por si al contacto con el pecho del porteador, suda mucho. Lo peor es que se enfríe. Ten en cuenta que al estar pecho contra pecho, el calor que se le transmite es mayor, pero las piernas, brazos, pies, manos y cabeza, quedan al descubierto. Tampoco debes olvidar la comida/biberón, según la edad y las tomas que le corresponda. En mi caso, cuando la hice por primera vez, mi bebé no llegaba a 3 meses y se alimentaba con pecho.

Ruta y juegos, una muy buena combinación

Con todo ya preparado, nos disponemos a iniciar esta ruta lineal (2,8 km ida), por lo que tendrás que volver por el mismo camino.

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Es ideal para disfrutarla en familia y apta para ir con niños de cualquier edad porque, a lo largo del recorrido podrás descubrir rocas pulidas por el tiempo con las que jugar con tus hijos (y también adultos) a buscar parecidos razonables. Encontrarás mamuts, caras, tortugas… ¡No dejes de mirar!

Se accede por la M-608 a la altura de Manzanares El Real. A las afueras del pueblo, un desvío indica la entrada al P.R. Cuenca Alta del Manzanares, que es el mayor espacio natural protegido de la Comunidad de Madrid con 52.796 ha. Fue declarado Reserva de la Biosfera a principios de 1990, por lo que su visita está regulada y sólo se permite el acceso de un número limitado de vehículos. Una vez cerrado el cupo es necesario esperar a que salgan coches para poder entrar, por lo que en fechas clave conviene llegar pronto.

Una vez dentro, lo ideal es dejar el coche en el parking de Canto Cochino, ya que la ruta se inicia ahí. Cruza el río Manzanares, bordea por la izquierda el edificio que encontrarás de frente y, en el claro, una señal te indicará que La Autopista es a la derecha.

A partir de ahora, deberás seguir las marcas blancas y rojas correspondientes al GR-10. Nuestros peques se divertirán al convertirse en detectives, descubriendo las señales que nos llevarán por el camino correcto.

El camino se adentra por el valle entre cipreses de Arizona, jaras pringosas y repoblaciones de pinares. Con un poco de suerte, podréis ver algún buitre leonado. Cuando nos aproximamos al arroyo, comienzan a verse otros árboles que precisan de mayor cantidad de agua: sauce, fresno común, arraclán y acebo.

Para alcanzar el Refugio hay que cruzar el arroyo por un puente de madera y coger una estrecha senda que surge de frente y asciende hasta el refugio. El Refugio Giner de los Ríos fue inaugurado en mayo de 1916 y está a unos 1.200 m de altitud. Actualmente, es propiedad de la Real Sociedad Española de Alpinismo Peñalara, dispone de 50 plazas y da servicio de albergue y comida a los visitantes durante los fines de semana y vacaciones.

Tras disfrutar de un merecido descanso, ya sólo queda iniciar el camino de regreso. Si nos da tiempo y tenemos fuerza, podemos dar una vuelta por Manzanares y contemplar su castillo asomado al embalse de Santillana. Fin del viaje, os espero en la siguiente aventura de "Los viajes de JOELiver".