América: en Nueva York, a los clásicos puestos callejeros de perritos calientes y a los carritos de brezels, se unen las inevitables hamburguesas y, en verano, los helados, por los que los estadounidenses sienten especial atracción. Central Park es el reino del picnic, pero lo más divertido es ver como las inmediaciones de Wall Street se convierten a la hora del almuerzo en un restaurante al aire libre. Cientos de empleados de chaqueta y corbata asaltan bancos, aceras y escalones con menús desde cajitas de cartón con palillos chinos hasta las delicatessen de lujo. 

En San Francisco, en el viejo muelle, podrás comprar todo el marisco que te apetezca.

Disfrútalo tranquilamente, caminando o sentado en una de las mesas de madera instaladas al efecto entre puestos de camisetas y baratijas.

En Puerto Rico, ir a comer a los puestos de la playa de Luquillo es una tradición en San Juan. Recuerda al pescaíto frito de Cádiz, aunque los sabores son distintos. Haz un alto para probar las piragüas, helados de puro hielo aromatizados con la esencia y color que tú elijas. 

Europa: cuesta explicarse cómo los ingleses disfrutan llenándose las manos de grasa para comer pedazos de pescado rebozado y frito, pero el fish and chips es una de sus grandes pasiones culinarias, a media mañana, de merienda o en la cena.

En Francia no hay ciudad que no tenga crêpes, esa especie de tortita que se hace en el momento y a la vista, rellenada al gusto y doblada como un pañuelo.

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Desde las variedades más clásicas, con azúcar o crema de chocolate, hasta las más finísimas, la lista es interminable.

En Bélgica la pasión por las patatas fritas es desmedida, sobre todo si están bañadas en mayonesa, mientras que los gofres son su otra debilidad.

Para los austríacos, una de las costumbres más arraigadas es tomarse unas salchichas al salir de la ópera, desde la clásica wiener hasta la frankfurter.

En Italia, obviamente, abundan los locales que venden pizza en porciones, colocadas sobre un cartoncillo y comidas en la calle o en los propios locales.

En los países nórdicos son habituales los mercados, tanto en invierno como en verano, donde se venden pescado y todo tipo de ahumados, comidos en una rebanada de pan negro.

África y Oriente Medio: en Marruecos abundan los puestos de kebabs, pichos morunos de carne de cordero adobada según recetas ancestrales, mientras que en todos los países de Oriente Medio comer en la calle es normal, caso de las famosas pitas rellenas de todo, kebabs y falafel, aunque sé precavido con las medidas de higiene. #Cocina #Calidad de vida