En la frontera con Bielorrusia, 300 kms al este de Varsovia, se encuentra el Parque Nacional de Bialowieza. Además de ser considerado el bosque más virgen de Europa, aquí sobreviven las últimas manadas de bisontes salvajes del viejo continente. En esta auténtica selva también puedes observar de cerca tarpanes (el ancestro de los caballos actuales), así como alces, ciervos, corzos, jabalíes, castores y hasta lobos. Con sus más de 60 especies censadas de mamíferos, es uno de los enclaves más ricos en vida salvaje del continente y fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1979.

Al ser coto de caza de los reyes polacos y zares rusos durante muchos siglos, el bosque ha llegado hasta nuestros días en un alto grado de conservación.

La parte más emocionante del viaje es la búsqueda de los bisontes por la inmensidad del bosque. Para ello es obligatorio contar con los servicios de un guía oficial del parque. El mejor momento para divisarlos es en pleno invierno, cuando un manto de nieve cubre la vegetación y es más fácil detectar y seguir sus huellas. Pero, si se quieren evitar las frías temperaturas de Polonia en invierno, otro buen momento para poder verlos es en otoño, cuando se reagrupan de cara al duro invierno.

Aquí podrás comprar el famoso vodka de hierba de bisonte Zubrowka. Según cuenta la leyenda, la hierba sobre la cual el bisonte orina es la que da su sabor único e inimitable a este vodka. Sin embargo, la realidad es que se le añade una esencia muy fuerte de orujo. Tanto el vodka como las figuras de bisonte realizadas en madera son los recuerdos de viaje más vendidos y solicitados.

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Además de bisontes, en la reserva natural puedes contemplar de cerca a lobos, así como varios ejemplares del caballo tarpán. Además de esta especie de safari fotográfico, el bosque ofrece bonitas excursiones como el itinerario de los Robles Reales, que llevan el nombre de los reyes polacos y lituanos. A la hora de comer puedes degustar arenque o excelentes bigos (plato nacional polaco), cocinado con diversas carnes, tocino, col blanca, cebolla, ciruelas y vino tinto.

En el pueblo de Bialowieza el monumento más importante es la Iglesia de Nicolás II, pero lo que más te llamará la atención son sus típicas casas de madera. Muchas de estas viviendas siguen respetando las características de la antigua casa tradicional de la zona, con ventanas de marcos azules para ahuyentar las moscas. El color azul de las ventanas también indicaba que en la casa vivía alguna mujer soltera, pintándose de blanco una vez que se casaba. Otra curiosidad de estas casas es que sus puertas eran bajas para que los invitados al entrar tuvieran que inclinarse como signo de reverencia. #Unión Europea #Animales #Calidad de vida