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Praga es la capital de la República Checa y su ciudad más importante. Cuenta con edificios emblemáticos que atraen a miles de turistas cada año, lo que la ha convertido en uno de los destinos europeos más populares y atractivos para pasar las vacaciones. Aunque es un museo en su totalidad, una serie de monumentos hacen de Praga una ciudad de ensueño.

Conocer Praga es conocer el punto de unión entre la modernidad y la tradición. Nacida de la mano de los primeros pueblos celtas, ha pertenecido al Imperio Romano y ha sido residencia de los duques de Bohemia durante mucho tiempo hasta que, años después, consiguió obtener el título de ciudad y erigirse como la gran metrópoli que conocemos hoy.

Todos estos acontecimientos han dejado en Praga unos monumentos difíciles de olvidar.

Reloj astronómico: la belleza escondida tras la tragedia

Es el reloj medieval más famoso del mundo. Construido en 1490 en la Torre del Ayuntamiento, encierra una trágica historia tras sus agujas. Y es que cuenta la leyenda que el alcalde de Praga ordenó al astrónomo que lo construyó a no fabricar más relojes en ninguna otra ciudad. El astrónomo, que se ganaba la vida con esta labor, se negó a obedecer. Por lo tanto, el alcalde mandó que le sacaran los ojos para que fuese incapaz de realizar más. El astrónomo ciego se dirigió entonces al reloj y metió el brazo entre sus engranajes para romperlo, diciendo que si ninguna ciudad del mundo podía tener un reloj astronómico, Praga tampoco; con tan mala suerte que se le enganchó la mano y murió desangrado.

Vídeos destacados del día

El reloj estuvo parado durante días y los praguenses, hoy en día, creen que es una maldición que esto ocurra, pues cada vez que su reloj se para ocurre una desgracia en la ciudad.

La plaza de la Ciudad Vieja

Es el centro de la vida en Praga. Rodeada de pequeñas callejuelas llenas de rincones muy fotográficos, esta plaza cuenta con numerosos monumentos como la Torre del Ayuntamiento o la Iglesia de Nuestra Señora de Týn. Hay numerosas terrazas donde poder disfrutar de un café, aunque recibirás malas miradas de parte de los praguenses si no pides una de sus famosas cervezas.

Puente de Carlos: de torre en torre

Es, quizá, el monumento más famoso de Praga. Tiene 500 metros de largo y 10 de ancho, con múltiples estatuas a los lados que representan santos o escenas religiosas. Es común ver a numerosos turistas congregados en torno a algunas de estas figuras, pues hay una tradición que dice que si tocas ciertas partes de las estatuas te será concedido un deseo.

Castillo de Praga: un viaje en el tiempo

Es el castillo medieval más grande del mundo y el monumento más importante de la República Checa.

Dentro del castillo se encuentra la Catedral de San Vito, la más llamativa del país. En su interior guarda la tumba del rey Wenceslao IV, las Joyas de la Corona y el lugar de coronación de los reyes de Bohemia. Subir a sus torres ofrece una panorámica impresionante de toda la ciudad.

Además, Praga es el lugar idóneo para pasar las vacaciones de Navidad, `pues pasar estas fiestas fuera de casa es una experiencia increíble contada en el artículo Pasar las fiestas fuera de casa. Es imprescindible conocer Praga y disfrutar de la amabilidad de su gente. Esta ciudad promete una experiencia única que hará que vuelvas cada vez que puedas para disfrutar de su magia. No te la pierdas. Si aún así no te convence, echa un vistazo al artículo Cuatro destinos europeos perfectos, también en Blasting News. #Unión Europea #Arte