El 26 de abril de 1986, será recordada para siempre como la fecha en la que las alarmas que anunciaban el fin del mundo, se harían oír con fuerza alrededor del planeta Tierra. La catástrofe estaba anunciada, el reactor número cuatro de la central de Chernóbil explotó, dejando escapar de su interior un aliento radiactivo que marcaría para siempre las vidas de aquellos que mantenían una estrecha relación con la central nuclear.

La ciudad de Pripyat, fue fundada el 4 de febrero de 1970, su objetivo era proporcionar un hogar a los trabajadores de Chernóbil, y a sus familias. Nada tenía que envidiar a las otras ciudades de Rusia, pues disponía de todas las comodidades necesarias, para que sus habitantes gozaran de una vida digna.

Escuelas, piscinas, parques, comercios de todo tipo, zonas de ocio, una noria y una amplia línea de transportes, hacían de Pripyat un lugar privilegiado situado a escasos dos kilómetros del lugar de trabajo de muchos ciudadanos.

El 27 de abril de 1986, conocido como "El día después", los habitantes de Pripyat recibieron la visita del ejército ruso, el cual, les obligo a abandonar la ciudad de inmediato, prohibiéndoles llevar consigo cualquier objeto personal. Un pequeño grupo de hombres, hicieron caso omiso a las órdenes de los soldados, y decidieron por voluntad propia quedarse en sus hogares. Semanas más tarde, fue el propio ejército quién retiro los cuerpos sin vida de estos "héroes", totalmente comidos por la fuerte radiación que desprendía el reactor accidentado.

A día de hoy, a poco tiempo de cumplir los 30 años de la catástrofe, la ciudad de Pripyat sigue siendo una ciudad fantasma.

Vídeos destacados del día

Ya nadie comerá las uvas de fin de año en los pisos colindantes a la central nuclear, ya nadie se marcará unos largos en la piscina olímpica del estadio, la noria no volverá a girar, no al menos, en los próximos 10.000 años, que es cuando se estima que la radiación, habrá desaparecido.

Aun así, grupos de valientes acuden a Pripyat para explorar los viejos edificios. Existen un gran número de visitas guiadas que realizan un recorrido "seguro" por aquellas zonas donde la radiación no representa un peligro para la salud humana. Pripyat, una ciudad fantasma donde la naturaleza reclama el espacio que siglos atrás le pertenecía. Una joya, para aquellos amantes del turismo extremo. #Ucrania