Una nueva tendencia está emergiendo en Internet, se trata del dronie, término que aúna dos anglicismos archiconocidos (selfie y dron) y que consiste en hacerse el típico autorretrato pero con dos novedades clave: se necesita la ayuda de un dron por control remoto (conocido como vehículo aéreo no tripulado o robot volador) donde colocar la cámara y el resultado final no suele ser una fotografía sino un vídeo.

Si bien estos selfies aéreos son innovadores y ofrecen un gran angular poco convencional es una moda que solo está al alcance de los bolsillos más abultados. Y es que la tecnología para realizar un dronie no es nada barata, se necesita una cámara GoPro (denominadas "cámaras de acción" dada la gran versatilidad que ofrece su reducido tamaño y alta calidad) que asciende a un mínimo de 200 euros, y, por supuesto, un dron que no se puede comprar por menos de 500 euros.

Dave Morin, fundador de Path, es considerado el pionero de esta nueva moda que inició tras publicar un espectacular autorretrato de un grupo de escaladores en la cima del Matterhorn. La tendencia parece asentarse, incluso ya existe en Twitter una cuenta oficial (@dronie) donde el equipo de marketing de la red de microblogging comparte los retratos filmados de personajes famosos o eventos relevantes. De hecho, la primera dronie que publicó Twitter fue la del actor Sir Patrick Stewart durante el Festival de Cannes.

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