La noticia saltaba a los medios de medio mundo: Felipe VI tomaba la decisión de renunciar a su herencia y retiraba la asignación económica a su padre Juan Carlos I, después de salir a la luz que este tenía un fondo en un paraíso fiscal.

De esta manera, Felipe VI rompe todos los vínculos de herencia con su padre después de las últimas informaciones que demostrarían una donación por el valor de 100 millones de dólares a una fundación tipo offshore que estaría vinculada a Juan Carlos I. El Rey Felipe VI habría obtenido información de la polémica fundación Lucum gracias a los abogados que representan los intereses legales de Corinna, hace un año.

En menos de seis años desde su coronación, Felipe VI se ha tenido que enfrentar a dos graves crisis dentro de la familia rea y todas relacionadas con las actividades de algún familiar. Primero, tuvo que hacer frente al polémico caso Nóos, cuyos protagonistas fueron su propia hermana la Infanta Cristina y a su cuñado, el ex-jugador de balonmano Iñaki Urdangarín. Ambos acabaron sentados delante de un juez y Urdangarín sigue cumpliendo condena.

Juan Carlos I: sus extraños negocios y los supuestos fondos en paraísos fiscales

Hoy Felipe VI tomó la decisión de romper todo vínculo con su padre, se desvincula de todos los fondos abiertos, rechaza la herencia por parte de su progenitor y le ha retirado la asignación salarial que disfrutaba hasta este momento proveniente de los impuestos de todos los españoles (durante el año 2018, Don Juan Carlos recibió 194.232 euros).

El objetivo de estos pasos es claro: romper cualquier vínculo económico entre los dos. Un intento de levantar un muro para evitar los futuros daños a la institución de la Casa Real que el actual Rey comanda, y que ya ha sufrido demasiados daños en los últimos años.

"The Telegraph" revelaba la existencia de una fundación offshore de la que Felipe VI era beneficiario

Este fin de semana a Felipe VI la realidad le obligada a tomar una decisión: el diario de Gran Bretaña “The Telegraph” revelaba que el propio Felipe VI era el segundo beneficiario de una fundación offshore.

La polémica Fundación Lucum, que se creó en el mes de mayo del año 2008 en Panamá- que está vinculada a su padre y que sería titular de una cuenta bancaria que recibió, en una ocasión, una presunta donación de 65 millones de euros (unos cien millones de dólares) de la familia real de Arabia Saudí.

En caso de que Felipe VI falleciera, sus beneficiarios serían, por un lado, sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía; y por otro, sus hermanas las Infantas Elena y Cristina. La circunstancia de ser beneficiario era conocida por la propia Casa del Rey desde el 5 de marzo del año pasado, 2019, cuando recibieron una carta firmada por el despacho de Abogados “Kobre&Kim”, que se encarga de los asuntos legales de Corinna zu-Sayn- Wittgenstein, amiga “entrañable” de Juan Carlos I.

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