Hace ya dos años que cinco hombres abusaron sexualmente de una chica en las fiestas de San Fermín. Concretamente en las del año 2016, en las que una mujer fue arrinconada por los cinco barones, todos de mayor complexión física, que superaban la edad de la niña en casi quince años. Inicialmente, la afectada siguió con su vida normal. Quizá por miedo o por vergüenza, la chica prosiguió como si nada hubiera pasado y fue, pasado el tiempo, cuando se armó de valor para denunciar los hechos que había sufrido en aquel portal. El caso ha estado marcado por la polémica desde que se conociera que los cincos hombres abusaron de la inocencia de la mujer cuando sabían que no podría hacer nada para enfrentarse a ellos.

Poco después de saberse que la chica había denunciado, salieron a la luz otros detalles como algunas conversaciones en un grupo de whatsapp en el que describían al detalle el delito que acababan de cometer en un portal.

Los hechos del caso

En el año 2016, en la fiesta de San Fermín, los cincos sentenciados forzaron a la mujer a entrar en un portal para poder allí abusar de ella sin que nadie pudiera defenderla. Concretamente, el auto de la sentencia de la Audiencia Provincial de Navarra, la cual ha llevado el caso, afirmó en el escrito que los acusados “tiraron de ella” para introducirla en el portal y abusar, hasta en seis ocasiones, de ella sin su consentimiento. A pesar de esto, la sentencia no contempla en la condena ninguna agresión sexual, sino un acoso sexual continuado, lo que convierte la pena de los acusados en una nimiedad para los años que deberían pasar a la sombra, sin ningún contacto con la sociedad que la gente de su calaña está destryuendo poco a poco con acciones como la del pasado año 2016.

¿Qué sociedad es esta? ¿En qué país vivimos? ¿En uno en el que cinco hombres pueden abusar sexualmente de una mujer quedando casi impunes por ellos? Nueve años de cárcel son los que pasarán los integrantes de la manada, en lugar de una cifra muy superior. Y todo porque al juez de turno no le ha parecido que forzar a una chica en un portal con hasta seis penetraciones no consentidas supone un acto de “acoso sexual continuado”.

Uno de los jueces del caso llegó a decir durante la revelación de la sentencia que “los gestos de la mujer le indicaban excitación y no dolor”. Pero ¿qué Justicia tenemos en España? ¿Cómo puede una persona decir tal afirmación tan a la ligera? Desde luego que no es una demasiado justa, cuando debe ser el principal cometido de la Justicia: ajusticiar a quien no merezca pasear por las mismas calles que una persona que no ha cometido ninguna infracción.

¿Ustedes creen que es de recibo que esos cinco animales puedan pisar las mismas calles que cualquiera de nosotros dentro de solo nueve años? ¿Se imaginan este mismo caso en cualquier otro país de Europa? ¿Por qué siempre España queda como el hazmerreír en todos los casos importantes a los que debe enfrentarse nuestra Justicia y que están en el punto de mira de medio mundo? Lo más triste de todo es que situaciones como estas deberían ser castigadas con dureza para que, en futuras ocasiones, los violadores se piensen muy mucho actuar como querrían. Sin embargo, España, una vez más (y ya son muchas), vuelve a fallar ante el mundo y sus ciudadanos después de las últimas decisiones llevadas a cabo por los tribunales de España, que han supuesto una injusticia para la mayor parte de los colectivos feministas, además de para una gran parte de los varones. Sin embargo, hay todavía quienes defienden la decisión del juez, a pesar de todas las pruebas que han demostrado el abuso que sufrió la joven de 18 años en un portal durante San Fermín.