Según informa hoy el diario catalán online Mon.cat, después de la inauguración, con mucho retraso, de la línea de AVE desde Barcelona a Francia que conecta con el TGV (el tren de alta velocidad francés), aunque se hizo a trozos (primero el tramo Perpignan-Figueres y luego Figueres-Barcelona), se ha visto que la línea no ha tenido el éxito esperado debido a varios factores. Y eso no es todo.

Lo que salta a la vista es que Florentino Pérez, Presidente del Real Madrid, que no necesita presentación, había invertido dinero en uno de los tramos más costosos del trayecto, el túnel de 8 kms. de Le Perthus. Ello fue una concesión privada a la empresa TP Ferro, de la que forma parte ACS, del señor Pérez, con 400 millones de euros pagados a través de un préstamo.

Pues ocurre que la empresa se declaró hace tiempo en concurso de acreedores y no puede devolver dicha cantidad, por lo que tendrán que pagarla los contribuyentes.

El coste total de esta línea de AVE-TGV fueron de 1.200 millones de euros, con inversiones tanto estatales, entre España y Francia, como privadas. La mitad de esos 1.200 millones eran subsidios públicos de fondos de la #Unión Europea y unos 400, los ya indicados, de créditos bancarios con Bankia, Caixabank y BBVA. Hay aparte 108 millones puestos por accionistas, y los expertos dicen que esto es lo que se perderá, pero los 400 millones mencionados tendrán que pagarlos los contribuyentes, como “responsabilidad patrimonial” a través de sus impuestos al Estado.

Luego está que hay augurios pesimistas sobre si la línea Barcelona-Paris seguirá funcionando, pues hay muchos factores que han dejado en evidencia que no es competitiva.

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Primero, las más de seis horas que se tarda en llegar a Paris, situada a mil kms. de Barcelona, mientras que en avión se llega en una hora. Sólo quienes tienen miedo al avión o por “motivos de ocio” usan este tren. Y para acabarlo de redondear, el precio del billete es muy alto, más de 250 € como mínimo, mientras que hay líneas aéreas a Paris desde apenas 40 €. Por ello, estos trenes apenas tienen un 30 % de pasajeros.

Después está que la velocidad del trayecto Perpignan-Montpellier no es la típica de un tren de alta velocidad, sino “normal”, a apenas 150 kms./h. El Estado francés no quiere ahora aportar mucho dinero para mejorar la línea, aporta lo puntual para las líneas de TGV ya existentes, pero siempre piensa en si son rentables o no, algo que allí siempre han tratado con minuciosidad antes de construirlas. Esto, en nuestro país, no se ha pensado igual y se han lanzado a construir alegremente muchas líneas de AVE, varias de ellas ruinosas y algunas ya desaparecidas, cuando ni siquiera inauguradas. #Gobierno #Sociedad Barcelona