A las 12.15 del pasado lunes, el falso juez y la falsa fiscal leyeron las acusaciones: el delito era vivir, reír y "pasear alegremente por las calles del Norte imperialista". Con esta escena, arrancóla acción #CuálEsElDelito de la Campaña Estatal por el cierre de los Centros de Internamiento de Extranjeros, que ha celebrado su quinto encuentro del 5 al 7 de diciembre.

Después, las cincopersonas acusadas dieron un paso adelante en el orden en el que se pronunciaron sus nombres.

Dos hombres y tres mujeres jóvenes de diferentes orígenes."Elimane, ¡de apellido inmigrante! Jhader ¡de apellido inmigrante! Marta ¡de apellido inmigrante! Maite, ¡de apellido inmigrante! Fatima, ¡de apellido inmigrante! " Se les pasó el micro e intentaron defenderse. "¡Yo no he hecho nada!", gritaron. Un centenar de personas observaban desde arribael foso de las ruinas de la plaza de los Pinazo de la ciudad de Valencia, frente a la Delegación de Gobierno, espacio dondetranscurríala intervención teatral.

Algunas personas del público se pararon e intentaron comprender qué era todo aquello. "¿Por qué se hace esto?" preguntó una señora mayor, sola, con uncarro de la compra en las manos. "Es teatro contra el racismo institucional" le contestaron las organizadoras, sin demasiadas explicaciones. "Es que me he acercado y no sabía qué pasaba", sonrió tras las gafas rotas.

Entonces llegó el veredicto: "Culpables", dijo el señor juez.Y un grupo de personas participantes se cogieron de los brazos y simularon ser guardianes de los cinco encausados.

En una maniobra desesperada, éstos consiguieron escapar de sus carceleros. Corrían los acusados entre la gente que se afanaba en las primeras compras navideñas.Era un día de puente y las calles estaban repletas. Elimane gritaba "¡Ayúdenme, yo no he hecho nada, solo quería una vida mejor!"- los transeúntes le miraban perplejos e impasibles. Un guardián-actor corría tras él. "¡¿Has visto un ilegal?!", decía.

Los vigilantes consiguieronrecuperar finalmente a los cincofugitivos y devolverlos al centro del CIE, dramatizado como un círculo de guardianes. Después, éstosy los presos agrandaron el círculo, todos de las manos, y gritaron "¡Ningún ser humano es ilegal!". La frase aparecía también en las pancartas que acompañaban la representación.

Testimonios de internos

A continuación, dos personas entraron en el círculo y cogieron el micrófono.

El primero se presentó, "Soy Mor", dijo y dio las gracias a las personas concentradas. "Sois vosotras las que nos dais fuerzas para seguir luchando". Después, fue el turno de Jhader. "La Policía me cogió y me pidió los papeles, entonces les di el pasaporte, me dijeron que era falso y me llevaron al CIEdonde estuve 35 días encerrado". Aplausos y gritos de apoyo a los dos testimonios dieron paso a la lectura de un manifiesto.

"Denunciamos que los CIEson agujeros negros del Estado de Derecho" comenzó, para finalizar con exigencias en contra de la Ley de Extranjería y la militarización de las fronteras. Durante la lectura, un hombre alto vestido de negro seasomó al foso y gritó dosveces "¡Mentira!". "¡Fascista!", le contestó una señora de pelo blanco y abrigorosa.

Un llamamiento a participar el próximo 18 de diciembre en la manifestación por el día de los derechos de las personas migrantesy los abrazos y aplausos entrelosparticipantes pusieron el punto final.

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