Seguroque alguna vez (o más de una) has imaginado qué hacer con tu cuerpo cuandomueras. Las opciones abruman y si no eres religioso o tradicional o sisimplemente no te apasiona la idea de acabar bajo tierra, la cremación es una delas opciones más escogidas. Sin embargo siempre hay quién sueña con “volver alciclo”. Es decir, reciclarse.

Ahoraes posible servir como materia creadora de vida nueva. O dicho de una formaalgo más llana y, para el caso que nos ocupa, ruda: podemos servir de abono. Literalmente. Esta es la nuevaposibilidad que ofrecen los norteamericanos The Urban Project. Podríamos servir para que de nosotros y nuestrosnutrientes nazca un campo de amapolas, un bonito pino o incluso un imponenteroble.

La ideala está desarrollando la arquitecta estadounidense Katrina Spade, quien lleva años trabajando para encontrar una alternativasostenible para el medio ambiente a los tradicionales ritos funerarios. Y esque Katrina tiene el objetivo de revertir el efecto nocivo que la muerte de losseres humanos tiene sobre el planeta. Según su punto de vista, después de todauna vida contaminando y dejando una huella ecológica negativa en nuestroecosistema, hacerlo también póstumamente no tiene sentido.

Póstuma y eternamente. O en el muy largo plazo. Según laspropias palabras de la compañía: "Cada año enterramos suficiente metalcomo para construir el Golden Gate, suficiente madera para levantar 1.800 casasfamiliares y suficiente fluido para embalsamar (cancerígeno) como para llenarocho piscinas de tamaño olímpico".

Y eso sólo en los Estados Unidos. ¿Osimagináis cuántos Golden Gate se construyen al año en el mundo? ¿Y cuántosmiles de litros de fluidos cancerígenos estarán contaminando la tierra?

Por supuesto la cremación también tiene lo suyo, pues alconsumir los combustibles fósiles emite a la atmósfera unos “300 millones dekilos de dióxido de carbono anualmente” una cifra que equivaldría a tener másde 70.000 coches circulando de manera ininterrumpidadurante todo el año, según los datos que ha hecho públicos la empresa.

Lapropuesta es sencilla, nuestros restos se tratarían en unas instalacionesespeciales que aún están en fase de desarrollo para que de forma acelerada seconviertan en compost, es decir, en abono orgánico. El proceso duraría entrecuatro y seis semanas y tras este nos entregarían los restos ya tratados paraque nuestros familiares puedan disponer de ellos.

Elproyecto está siendo llevado a cabo a través de Kickstarter, por Crowfunding, y ya lleva recaudados más de 40.000dólares de los 75.000 que necesita para ser llevado a cabo. 

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