Las largas vacaciones de Enrique Ponce y Ana Soria, con escenas románticas y apasionadas mostrándose a los ojos de todos sin ningún pudor, han dado paso a la primera gran bronca de la pareja cuando se hallaban en el Cabo de Gata, rodeados de más bañistas que asistieron alucinados al bochornoso espectáculo.

Una bronca terrible en público, contada con detalle

La pareja se hallaba en la playa del Cabo de Gata, cuando sin importarles la gente a su alrededor comenzaron a discutir, mostrando una cara muy poco idílica y muy alejada de las imágenes llenas de almíbar con las que los medios han llenado espacios durante el verano.

En la zona, además de los bañistas, había policías y un socorrista que viendo la dimensión que iba tomando la bronca se acercó a la pareja.

La pelea iba subiendo de tono y se podía escuchar como nombraban a Paloma Cuevas, la todavía mujer del matador. Los gritos e insultos hicieron su aparición según contaba el vigilante de la playa al diario La Razón, el cual reconocía haberse quedado ‘de piedra’ al presenciar una discusión tan tremenda, alejada totalmente del glamur e incluso de la buena educación que hasta ahora ha exhibido la pareja.

Tras la retahíla de gritos e insultos, Ana acabó llorando y escuchar el nombre de la mujer de torero, hace suponer que, a pesar de querer vendernos una separación consensuada, ya que incluso comparten abogado, algo no es como pretenden que creamos.

El vigilante asegura que el rostro de Ana era un poema y que se la veía muy afectada. Un espectáculo que sorprendió a todos. Ponce finalmente reaccionó y trato de besar a su novia, pero hubo cobra. Una vez en la arena y encima de sus toallas de baño, el vecino de playa los grabó con su móvil mientras el torero hacía gestos airados pidiendo que se alejase.

Más tarde, ambos reflexionarían y harían las paces, subiendo de nuevo fotos a Instagram, aunque en ellas Ana Soria se muestra más bien seria, con lo que parece que la profesión va por dentro y a lo mejor la fisura es más grande lo que parece.

El mote de mal gusto con el que los amigos de Ana han bautizado a Ponce

Los amigos de Ana Soria, recién salidos de la adolescencia, han visto aumentada su pandilla con el nuevo novio de su amiga, 26 años mayor que ella, aunque muy animado y dispuesto a no dejar que la diversión decaiga. Puede que tener como compañero de copas y salidas nocturnas a alguien de la edad de sus padres no sea la opción que ellos hubiesen escogido y tal vez por eso y para integrarse mejor en la ‘pandi’ Enrique Ponce corre con todos los gastos demostrando así su poderío económico.

Pero su excesiva generosidad parece que más bien es causa de risa entre los amigos de Ana que lo apodan ‘El pagafantas’. Un mote realmente humillante.

¿Serán conscientes Ana y el matador del mote con el que lo nombran los amigos de ella?

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